Opinión

¿Pues no que éramos una crisis humanitaria?

Nosotros cansamos a todos. Los fastidiamos, los hartamos. Somos como espinas en las manos. Desde hace años salimos de nuestras casas, nuestros barrios, nuestros países. Pero como recién nos entró la prisa por salirnos en bola, los señores que gobiernan nos vieron. Nos están viendo ahora. Y dicen que somos una crisis humanitaria. Nada más eso nos faltaba ser. Ya éramos lastre, pesar, amenaza, hambre, miedo. Ahora somos crisis humanitaria.
--Eso está bien, dice mi mamá, porque así nos van a ayudar.
--¿Eso dice tu mamá?
--Pero mi tío piensa que no, que nada más están viendo adónde nos echan.
--¿Tú por qué te viniste?
--Porque mi papá y mi mamá querían que estuviera con ellos, y yo también. Ya era mucho tiempo de lágrimas.
--¿Y tú?
--Pues porque las pandillas rondaban mi casa, querían llevarse a mi hermana y matarme a mí. La calle era imposible. Robos, golpes, amenazas y burlas en cada esquina. Mi papá lloraba de sobresalto, mi hermana de miedo, yo de coraje.
--Yo también quiero contar.
--¿Qué?
--Por qué me salí.
--Eres muy chica.
--Y me salí.
--¿Por qué?
--Mira.
--¿Qué?
--Mis brazos, mis piernas.
--¡Qué es?
--Golpes, quemaduras. El esposo de mi mamá me daba con una vara, me metía las manos.
--¿Y qué hacía tu mamá?
--Me consolaba a mí y lo abrazaba a él. Tenía miedo también.
--¿Y entonces?
--Me fui, me vine, aquí estoy.
--¿Y tú, Melchor?
--Un día un señor llegó por mí, me dijo que mi papá le había pagado para que me llevara al norte. Yo me puse a llorar. Y dice el señor: ¿Hideputa, vas a venir o no? En mi casa éramos mis hermanas y yo. Pero empezaron a llevárselas. Se llevaron a las cuatro.
--¿Quiénes?
--Los de la pandilla uno.
--¿Pues cuántas había?
--Seis, pero la pandilla uno mandaba. Y se llevaba a las niñas, a los chavales.
--¿A ti por qué no te llevó?
--Sí me llevó, pero me escapé. Querían que robara, robé. Querían que espantara a la gente con una pistola, la espanté. Querían que matara, me escapé. Me vine con mi hermano.
--¿Y dónde está tu hermano?
--Se me murió en el tren. Yo me iba a caer, me detuvo, se distrajo. El tren le pasó encima. Ahora nada más quiero trabajar.
--¿De qué?
--De lo que sea. Ganar dólares. Muchos.
--Que jodidos estamos todos. Pero ya no.
--¿Por qué?
--Porque ya somos crisis humanitaria.
--¿Y qué?
--Pues no sé, pero dice mi mamá que nos van a ayudar.
¿Aquí, todos amontonados, con policías gigantes, tratados a gritos? ¿Así nos van a ayudar?
--Dice mi tío que para acabar con el problema nos van a regresar a todos.
--¿Para acabar con el problema de quién?
--Pues de ellos.
--¿Entonces son ellos los que están en crisis humanitaria?
--Parece que sí.
--¿Y a dónde nos van a regresar?
--¿Pues de dónde vienes?
--Pues yo vengo del hambre, de la miseria, de la violencia, del miedo.
--Ah, pues entonces allí.
--¿Allí qué?
--Allí te van a regresar. A ti, a mí y a los demás. Nosotros cansamos a todos. Los fastidiamos, los hartamos. Somos un problema, mierda, un problema.
--¿Pues no que éramos una crisis humanitaria?