Opinión

Prudencia fiscal y estrategia cambiaria

 
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Banxico.


Por Gabriel Casillas

El autor es vicepresidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF.

El año inició con fuertes movimientos en los mercados financieros internacionales. En este complejo escenario global de oleadas intermitentes de alta volatilidad –que inició a mediados de 2014-, el peso mexicano había observado un comportamiento muy en línea con otras divisas emergentes con respecto al dólar de EU. Sin embargo, a principios de este 2016 se comenzó a vislumbrar un ataque especulativo directo contra el peso. Asimismo, la fuerte caída de los precios del petróleo y la todavía considerable dependencia fiscal de los ingresos petroleros (~22 por ciento), se percibió como una nueva fuente de incertidumbre para los inversionistas, que se incorporaba a la desafortunada caída de la plataforma de producción de Pemex. En este sentido, lo que más preocupaba era que el gobierno pudiera cumplir su compromiso de alcanzar un presupuesto balanceado en el 2017, exacerbando así la volatilidad de la divisa mexicana.

En estas condiciones de preocupación por el tema fiscal y el claro ataque especulativo contra el peso mexicano, el Banco de México y la SHCP llevaron a cabo tres medidas, anunciadas conjuntamente el pasado 17 de febrero: 1) La Comisión de cambios modificó el esquema de intervención en el mercado cambiario de las subastas diarias pre-anunciadas a intervención totalmente discrecional; 2) la SHCP anunció un recorte preventivo de gasto público por 132 mil millones de pesos (0.7 por ciento del PIB), concentrado principalmente en Pemex; y 3) el Banco de México aumentó sorpresivamente y en una reunión no programada la tasa de interés de referencia en 50 puntos base a 3.75 por ciento. El Comité Nacional de Estudios Económicos (CNEE) del IMEF (Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas), así como el IMEF mismo, recibimos con beneplácito estas medidas.

Si bien consideramos que las medidas fueron acertadas y oportunas y que son un gran aporte a la estabilidad macroeconómica y al crecimiento de largo plazo, desafortunadamente tienen un costo de corto plazo: un menor crecimiento económico proyectado para este 2016. En este sentido, el consenso de los economistas que participan en la encuesta del CNEE del IMEF sobre el crecimiento del PIB para el 2016 fue revisado a la baja. Afortunadamente fue una revisión marginal, de 2.6 a 2.4 por ciento, como se observa en el cuadro adyacente. No obstante lo anterior, el intervalo de las proyecciones de los economistas del IMEF es de un punto porcentual entre 2.0 y 3.0 por ciento.

Asimismo, el consenso sobre el nivel de la tasa de referencia de Banxico para finales del 2016 se revisó ligeramente al alza, de 4.00 a 4.25 por ciento, acorde al aumento inesperado del 17 de febrero. Por último, las acciones de la Comisión de Cambios permitieron a los economistas del IMEF dejar el pronóstico de tipo de cambio prácticamente sin cambio en 17.60 pesos por dólar (de 17.70 el mes anterior).

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