Opinión

Productividad

    
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TLCAN

He escuchado que hay personas que creen que a México le preocuparía incluir el tema laboral en el Tratado de Libre Comercio. Suponen que hay una especie de complot para mantener los salarios bajos, que se resolvería con esa instancia internacional. Es una idea similar a la que afirma que elevar el salario mínimo es el problema más importante en esa materia.

Creo que se equivocan por completo. Si las leyes laborales en México fallan en una dirección, es al revés: en un exceso de restricciones, que nos hace uno de los países con mercado laboral más rígido del mundo. En parte, de ello resulta una economía informal que cubre casi a 60 por ciento de los trabajadores. Y creo que por eso mismo el efecto del incremento en el salario mínimo para este año no ha tenido impacto alguno en el ingreso promedio: en la economía informal no hay leyes.

Pero la idea de que México vende mano de obra barata creo que tampoco tiene mucho sustento. Sin duda nuestros trabajadores ganan menos que los de Estados Unidos y Canadá, pero la diferencia se explica, creo que casi por completo, por la diferencia de productividad. Gracias a Sergio Negrete, colega de estas páginas, me enteré de un estudio de la empresa Roland Berger acerca de la industria automotriz norteamericana frente al tema de cambios en impuestos o en el TLCAN. Un dato que me parece muy relevante es acerca de la productividad en esta industria, en los tres países. En 1995, el número de vehículos producidos, en comparación con los trabajadores contratados, era de 10 unidades en Estados Unidos, 15 en Canadá y tres en México. Para 2014, en todos los países había mejorado la productividad, pero la relación prácticamente no se mueve. En Estados Unidos, se producen 13 autos por cada trabajador, en Canadá 20 y en México cuatro.

De acuerdo con información obtenida de diferentes fuentes, el salario por hora de trabajo en México es equivalente a cuatro dólares, mientras que en Estados Unidos es de 30 y en Canadá de 40. Sin embargo, la capacidad de compra de un dólar en México es equivalente a 1.8 dólares en Estados Unidos (PPP se llama). Eso significa que un trabajador mexicano en la industria automotriz obtiene poco más de siete dólares por hora y produce cuatro autos al año. Un trabajador en Canadá obtiene 40 dólares y produce 20 autos. La relación es prácticamente la misma. El ganador, si gusta, es el estadounidense, que gana 30 y produce sólo 13.

Si usted quiere que el salario de los mexicanos sea como el de los canadienses, pues necesitamos que produzcan cinco veces más autos. Y ése ha sido el problema de México desde siempre. A inicios del siglo XX, los trabajadores mexicanos en la industria textil producían entre cuatro y cinco veces menos que los estadounidenses. Seguimos en lo mismo.

Podemos encontrar decenas de explicaciones de por qué somos tan improductivos. Sin duda, falta más capital, es decir, inversión. También tenemos un problema mayúsculo con la educación, que ya hemos comentado. Pero, si le creemos a William Lewis (El Poder de la productividad), ninguna de estas dos cosas explica por completo la productividad. Lo que hace que más inversión y más educación se conviertan en más productividad es que haya más competencia, y ésta sólo existe cuando hay reglas claras, que se aplican a todos, y que no fomentan el capitalismo de compadrazgo en que nosotros hemos vivido por un siglo. Es eso, y no más leyes restrictivas o salarios mínimos que nadie gana. Pero dudo que lo acepten.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter:
@macariomx

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