Opinión

¿Producir más es crecer?

 
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INDUSTRIA

Ya tenemos el dato más reciente de crecimiento del PIB. México creció 2.6 por ciento en el tercer trimestre frente al mismo trimestre del año pasado. Es decir, la producción de bienes y servicios aumentó 2.6 por ciento. Las expectativas de crecimiento de la economía de los analistas de acuerdo a la última encuesta de Banco de México aumentaron por primera vez en 19 meses, y ahora el cálculo se sitúa en 2.44 por ciento de crecimiento para este año. Así medimos el crecimiento.

El PIB es producción. Existen dificultades para medirlo, puede ser impreciso, pero cuando se habla de crecimiento económico, estamos hablando de mayor producción. Pero el PIB no mide otras cosas, ni pretende hacerlo. No mide distribución del ingreso, ni bienestar, ni progreso. Para eso han surgido a lo largo de la historia medidas alternativas. En 1971, el reino de Bután (en la coordillera del Himalaya) dejó de medir el PIB. De acuerdo al rey, el PIB no medía el verdadero progreso, así que, en su lugar, optó por medir la Felicidad Nacional Bruta. La medida comprende nueve ámbitos e incluye conceptos tan ambiguos y tan importantes como la salud espiritual, el bienestar psicológico, el uso del tiempo y la diversidad cultural. Con los últimos datos, se estima que 90 por ciento de los menos de 800 mil butaneses que hay, son muy felices. Pero claro, la felicidad es relativa y si lo que se desea es mostrar cómo los habitantes de tu reino son felices, puedes inventar un índice cuyas variables sean profundamente subjetivas.

Sin embargo, el experimento de Bután ha dejado de ser anecdótico. La idea de que el crecimiento de una economía va más allá de su producción está cada vez más arraigada, y en ese sentido, existen medidas distintas al PIB que intentan dar una perspectiva más completa. Hay una amplia gama de medidas, desde las simples hasta las metodológicamente sofisticadas. Facebook, por ejemplo, tiene un Índice de Felicidad Nacional Bruta. Toma en cuenta las menciones positivas y negativas de sus usuarios en los diferentes países, las pondera, y calcula un índice. La medición, de acuerdo al propio Facebook, no permite la comparación entre países, pero sí permite ver la trayectoria de un país en el tiempo. En México, las menciones positivas se han incrementado, pero también las negativas, así que básicamente estamos igual desde hace unos años. Estados Unidos y Canadá van mejor, pero Colombia y Venezuela van peor.

El Pew Research Center, think-tank basado en Washington D.C., publicó hace un año su encuesta sobre satisfacción de vida en 43 países. Entre sus resultados, demuestra que el ingreso per cápita importa para la felicidad, pero hasta cierto punto. En las naciones con altos ingresos, las diferencias en el PIB per cápita ya no inciden sobre la felicidad. Pero a niveles más bajos de ingreso, se ve que un mayor ingreso per cápita, sí tiene un impacto positivo en la satisfacción con la vida que tienen sus habitantes. El país más feliz en este estudio es México. México es considerablemente más feliz que Turquía, a pesar de tener ingresos per cápita similares. Lo interesante de este estudio es entender aquellas variables, distintas al ingreso, que son altamente importantes para la satisfacción de la gente. Ahí se encuentran la buena salud, la educación de los hijos, la seguridad y la satisfacción laboral.

Uno de los índices alternativos con metodología más sólida es el Social Progress Imperative, que mide el progreso social usando variables como atención médica básica, acceso a información, conservación del medio ambiente, oportunidades de eduación superior y libertades personales.

Se calcula para más de 130 países. Es todavía un índice joven, se le siguen haciendo ajustes, pero es interesante. México, con los datos más recientes, se encuentra en el lugar 54 de 133. Hasta arriba de la tabla están Noruega y Suecia y hasta abajo, Afganistán y Chad.

Los resultados de este último índice muestran una alta correlación con el PIB per cápita. Hay que analizar los datos duros que el PIB nos proporciona y complementarlos con otras medidas. No podemos pensar que el PIB lo es todo, pero tampoco podemos pretender que es nada.

Twitter: @ValeriaMoy

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