Opinión

Producción, precios
y márgenes agrícolas

Durante 2013 y los primeros meses de 2014 la producción agrícola registró un comportamiento favorable. A febrero, la superficie cosechada de los 50 principales cultivos aumentó 4.2 por ciento con respecto al mismo mes del año anterior. Ello se tradujo en un incremento anual de la producción: 14.1 por ciento la de los 50 cultivos más importantes, entre los que destaca la de frutas y hortalizas, que aumentó 14 y 4.2 por ciento, respectivamente. Por su parte, la producción de maíz se incrementó casi 8 por ciento y la de frijol más de 23 por ciento.

De los granos, sólo el arroz y la soya registraron tasas de crecimiento anual negativas en el periodo (de 2.5 y 1.8 por ciento en ese orden). En el primer caso, ello es atribuible a la falta de competitividad de la producción nacional (nula modernización de los sistemas de siembra y cosecha, así como por utilización de variedades distintas a las que se demandan) con respecto a las importaciones, en tanto que en la producción de soya inciden las restricciones para el uso de semillas genéticamente modificadas con mayor resistencia a plagas.

De hecho, México importa más de tres cuartas partes del consumo total de soya, fundamentalmente de Estados Unidos y Argentina, toda genéticamente modificada.

En cuanto a la evolución reciente de los precios, después de 13 meses de bajas generalizadas en los mercados nacional e internacionales, desde fines del año pasado los precios de los principales productos se han estabilizado y las perspectivas de los mercados de futuros señalan que así continuarán para la mayoría en lo que resta de 2014. Si bien se han registrado variaciones importantes en los precios de algunos productos por cuestiones coyunturales (cítricos al alza, en particular el limón) o estacionales (jitomate y otras hortalizas a la baja), en general se ha reducido la volatilidad de los precios.

Sin embargo, esa mayor producción y estabilidad de precios no se han reflejado en menores márgenes entre las distintas fases de comercialización de las cadenas productivas; esto es, en los diferenciales de precios al productor-precios mayoreo y mayoreo-consumidor. A nivel general, mientras que en marzo de 2014 el Índice de Precios al Productor agrícola se redujo 4.2 por ciento a tasa anual, el Índice de Precios al Consumidor de esos bienes aumentó 1.5 por ciento, lo que señala que se ampliaron dichos márgenes.

Por productos específicos se presenta una situación similar; por ejemplo, el diferencial de precios productor-mayoreo del maíz aumentó de 35 por ciento en febrero de 2013 a 50 por ciento en el mismo mes de 2014; y el del maíz al mayoreo en relación con el del harina de maíz (que involucra procesos de transformación) pasó de 114 por ciento a 141 por ciento en ese lapso, a favor de este último. Lo mismo ocurrió con los diferenciales de precios de la mayoría de las frutas, hortalizas y otros granos, tanto en la comercialización de productos frescos como en los que tienen algún procesamiento industrial. Las excepciones fueron frijol y soya.

Los diferenciales productor-mayoreo y mayoreo-consumidor se redujeron en todas las variedades de la gramínea (negro, bayo y pinto) como resultado de las buenas cosechas nacionales y de la disminución de precios de las importaciones. En el caso de la soya-aceite de soya, el diferencial también se redujo por los precios más bajos de las importaciones.

Así, se ha acentuado el añejo problema de los elevados márgenes de comercialización en el sector agrícola. Para resolver ese problema no se trata de sólo aplicar la regulación para evitar prácticas no competitivas –sin duda la nueva ley de competencia económica dará mayores instrumentos para hacerlo—, sino sobre todo de atender los factores estructurales que los propician, como la insuficiencia de infraestructura de almacenamiento, transporte y distribución, que induzcan a una reducción de las elevadas mermas en la comercialización, en especial de productos perecederos (mayores a 25 por ciento de la producción), y permitan empatar los ciclos de producción, que se dan en pocos meses, con los del consumo que se realiza en todo el año.

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