Opinión

Privilegian estabilidad sobre crecimiento

 
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Agustín Carstens, jefe del Banco de México

Finalizó un primer semestre complejo, en el que la economía mexicana habría registrado un crecimiento promedio de 2.6 por ciento anual, pero la perspectiva para la segunda mitad del año apunta a una expansión del PIB de 2.3 por ciento, según el consenso entre analistas financieros.

Eso se desprende de la más reciente encuesta realizada por el Banco de México (Banxico) a especialistas, que se levantó entre el 16 y 29 de junio.

La expectativa en términos de crecimiento es sombría, sobre todo por la inestabilidad financiera internacional, pero también por el efecto del recorte al gasto público y del incremento a las tasas de interés por parte del Banxico.

El impacto que tendrán los factores externos como el Brexit y la restricción fiscal y monetaria sobre el crecimiento será significativo.

Su efecto combinado ya empieza a reflejarse en las previsiones de crecimiento económico.

De los bancos extranjeros, Barclays redujo su estimación de crecimiento del PIB para este año primero de 2.5 a 2.1 por ciento, y luego a 1.9 por ciento; Itaú BBA recortó la suya de 2.5 a 2.1 por ciento; y JPMorgan ajustó la propia de 2.5 a 2.4 por ciento.

Y de los grupos nacionales, Finamex recortó ayer su pronóstico para 2016 de 2.4 a 2.0 por ciento.

Es evidente que las autoridades financieras apuestan a mantener la estabilidad económica, aunque eso implique sacrificar, una vez más, crecimiento.

Cuando el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, anunció la mañana del 24 de junio –horas después de que el Reino Unido decidió salir de la Unión Europea– el segundo ajuste al gasto público para este año, dijo que el recorte de casi 32 mil millones de pesos fue para “preservar un entorno de estabilidad” en la economía nacional.

El recorte de junio se agrega al anunciado en febrero de 132 mil 300 millones de pesos y juntos representan un efecto fiscal combinado de casi 1.0 por ciento del PIB.

A eso se añade el impacto del aumento de 50 puntos base a la tasa de interés del Banxico anunciado el 30 de junio, que se suma a uno de igual magnitud en febrero.

En una entrevista con EL FINANCIERO Bloomberg el viernes pasado, este reportero le preguntó al gobernador del Banxico, Agustín Carstens, si la situación era tan grave como para subir la tasa de interés de 3.75 a 4.25 por ciento.

Su respuesta fue que, ante los riesgos para la inflación derivados de la depreciación del peso frente al dólar y de los ajustes en tarifas y precios públicos, “pensamos que era oportuno aumentar” la tasa de interés en 50 puntos base.

Más aún, “dadas las circunstancias que estamos enfrentando, sobre todo la gran incertidumbre financiera internacional, preferimos ser más prudentes que quedarnos cortos en el ajuste a las tasas”, dijo Carstens.

La incertidumbre sobre las implicaciones del Brexit y las medidas restrictivas adoptadas por Hacienda y Banxico restarán impulso al crecimiento de la economía mexicana.

Pero en este momento no importa que México crezca unas décimas menos, pues la prioridad es mantener la estabilidad económica del país.

Twitter: @VictorPiz

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