Opinión

Prioridades y alianzas

 
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El discurso del triunfo de Donald Trump en 3 minutos

La amenaza que significa la elección de Donald Trump debe ser enfrentada con cuidado. No todas sus amenazas tienen la misma importancia ni todas deben enfrentarse con las mismas herramientas. Confundir puede complicar seriamente la resistencia y la posibilidad de éxito.

Primero, la postura racista que el señor Trump ha hecho 'respetable' debe ser enfrentada con toda la fuerza posible en el ámbito legal estadounidense. Su afirmación de impedir la migración de musulmanes, por ejemplo, es inconstitucional en Estados Unidos, y puede ser enfrentada en ese nivel, el legal. Lo mismo ocurre con buena parte de sus amenazas a inmigrantes, que no pueden ser detenidos arbitrariamente. De hecho, él mismo ha corregido, puesto que en su entrevista con el programa 60 minutes lo que dijo es que va a deportar, o encarcelar, a los inmigrantes ilegales que además han violado la ley, y que estimó en dos o tres millones de personas. Desconozco si su estimación es correcta, pero la calificación ya es importante: no se trata de cualquier migrante, sino sólo de quien tiene una cuenta pendiente.
En eso, ya no se diferencia tanto del actual presidente, que ha deportado, según los medios, dos millones y medio de personas bajo esa misma definición.

Segundo, hay que evitar decisiones absurdas en materia económica conformando coaliciones que puedan impedirlo, es decir, de empresarios. Denunciar (así se dice) el TLC sería una tragedia para varias empresas simbólicas de Estados Unidos, y ahí hay aliados potenciales. Cuatro estados: Arizona, Nuevo México, Texas y Michigan tienen más de 30 por ciento de su comercio exterior con México, y varios más se acercan al 20 por ciento. Para cualquiera de ellos, una modificación abrupta de la relación comercial con nuestro país sería una tragedia. Son otros aliados. Finalmente, no cuesta tanto trabajo demostrar que una tarifa de 35 por ciento a las exportaciones mexicanas se traduciría en un incremento cercano a 5.0 por ciento en la inflación de Estados Unidos, y eso provocaría un alza en la tasa de interés que terminaría con las propuestas de crecimiento que trae Trump.

Tercero, hay que elegir bien los enfrentamientos al interior del equipo de Trump y de su gabinete. El nombramiento del racista Stephen Bannon, como consejero en la Casa Blanca es, en el fondo, una buena noticia.
El puesto para el que se le había considerado, jefe de Staff, de mucha más importancia, finalmente quedó en manos de Reince Priebus, presidente del Partido Republicano y aliado cercano de Paul Ryan, hasta hoy líder de la Cámara de Representantes. Aunque hay muchas razones para deplorar el nombramiento del señor Bannon, ubicarlo en una posición casi de adorno en la Casa Blanca, y en su lugar colocar a alguien que cabe claramente en el pensamiento conservador estadounidense es, insisto, buena noticia.

En los próximos días habrá más nombramientos, decisiones y anuncios. Evaluar cada uno en su justa dimensión, y con ello construir una estrategia para defender la posición económica de México y los derechos de nuestros compatriotas, y sus descendientes, en Estados Unidos, es la mejor forma de proceder. Descalificar todo y criticar permanentemente al señor Trump no creo que nos lleve muy lejos, y sí puede cerrar oportunidades de negociación y acuerdos en áreas verdaderamente importantes.

Es posible que usted, como yo, sufra cada vez que recuerda quién es el nuevo presidente del país más poderoso del mundo, pero eso de nada sirve. Ahora tenemos tres prioridades: defender a los mexicanos, fortalecer la posición económica del país e impedir un deterioro de la situación geopolítica global, en ese orden de importancia. En el último tema, hay otros que deben preocuparse más que nosotros. En los dos primeros, necesitamos aliados y buenas ideas. Sobre eso hay que trabajar.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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