Opinión

PRI pone un candado
a la sucesión

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César Camacho. (ilustración)

El mensaje de César Camacho Quiroz es la primera señal de las reglas priistas para la sucesión presidencial: el próximo líder nacional de ese partido debe serlo por cuatro años.

Con ello se anula la vía para que desde la dirigencia del PRI se construya una candidatura presidencial a modo, como ocurrió con Roberto Madrazo en 2006.

En la entrevista que le hice anoche en Proyecto 40, Camacho Quiroz expuso que no está prohibido en los estatutos que el líder del PRI sea candidato presidencial, “pero no es lo deseable”.

César Camacho se va en agosto y, afirma, el próximo dirigente de su partido tendrá que permanecer por cuatro años pues tiene que sacar adelante una docena de elecciones de gobernador en 2016 y preparar al PRI para la sucesión presidencial.

Reiteró que jurídicamente no hay una prohibición para que el líder del PRI sea aspirante a la candidatura presidencial, pero para que haya fair play, el dirigente nacional debe estar dedicado “en cuerpo y alma al partido” y no en la construcción de su candidatura.

–¿Y no armársela para él?
–Yo creo que eso es lo que parece razonable.

–El próximo presidente del PRI, ¿no sería sano que aspirara a una candidatura presidencial?
–Esa es mi opinión, aunque jurídicamente, estatutariamente, no está prohibido.

Hasta ahora hay dos personas que se mencionan para la dirigencia nacional del PRI: Manlio Fabio Beltrones y Alfonso Navarrete Prida.
Ninguno de ellos ha hecho campaña para llegar a ese cargo, pero tampoco han atajado la versión. O sea, quieren.

De acuerdo con el mensaje de Camacho Quiroz, ambos tendrían que descartarse para la sucesión presidencial en caso de dirigir el partido en el que militan.

Salvo, claro, que César Camacho haya hablado cien por ciento de motu propio, sin tener una directriz de cómo se va a operar su relevo en la cúpula tricolor.

Lo que se lee en las declaraciones de Camacho es que si Manlio quiere aspirar a la candidatura presidencial del PRI, para lo cual falta mucho pero queda poco, tendría que buscar una secretaría de Estado y no el PRI.

Dos recuerdos hay de presidentes del PRI –precandidatos presidenciales. Y ninguno de los dos es bueno para ese partido.

Roberto Madrazo, que construyó su candidatura desde la dirigencia priista, con el resultado que todos conocemos.

Y Javier García Paniagua, que era la opción B de José López Portillo y terminó decidiéndose por el secretario de Programación y Presupuesto, Miguel de la Madrid.

En aquella ocasión, al no ser el elegido, García Paniagua enmudeció al PRI, sin respaldo para De la Madrid, mientras López Portillo navegaba en el mar Caribe.

Un desastre así pudo controlarse por el férreo dominio de la Presidencia sobre todos los resortes del poder y prácticamente sin partidos opositores, situación que hoy ha cambiado.

Por eso, tal vez, los priistas no se arriesguen a un líder de partido que sea aspirante presidencial.

Twitter: @PabloHiriart

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