Opinión

Presupuesto inercial
y mala focalización

El 5 de septiembre pasado el Ejecutivo federal remitió al Congreso el paquete económico para 2015. Con respecto a años anteriores, los programas de ingresos (Ley de Ingresos) y de gastos (Presupuesto de Egresos) contienen varias novedades: asignan mayores recursos a las entidades vinculadas con las reformas estructurales como la Secretaría de Energía, los órganos reguladores de ese sector, la Comisión de Competencia, el Instituto Nacional Electoral, etcétera; incorporan las nuevas modalidades del régimen fiscal para la industria petrolera, en particular de Pemex y del Fondo Mexicano del Petróleo; y prevén recursos a proyectos de inversión de “alto impacto”, como el nuevo aeropuerto y los trenes urbanos e interurbanos, aunque la inversión pública programada se reduciría 5.0 por ciento en términos reales, mientras que el gasto corriente aumentaría 2.0 por ciento.

Sin embargo, en la mayoría de sus componentes el presupuesto federal es inercial en relación con 2014, cuando tampoco incluyó cambios de fondo en comparación con años anteriores. Ese es el caso del denominado Programa Especial Concurrente para el Desarrollo Rural Sustentable (PEC), que desde 2002 presenta los recursos presupuestales que ejercen las diversas dependencias federales en el ámbito rural.

El PEC es una agrupación de programas y montos de recursos que responde a una clasificación administrativo-burocrática –qué dependencia opera qué programa– más que a una de definición de políticas públicas y de objetivos a alcanzar. Además, existe confusión de programas e instrumentos, lo que genera una apreciación de que al sector agropecuario se le destinan cuantiosos recursos públicos con bajo impacto en la producción de alimentos, cuando éstos corresponden sobre todo a gasto en el ámbito rural para objetivos de tipo social. Tal vez ello explique que en la propuesta para 2015 se proponga reducir el gasto para el desarrollo rural en 1.9 por ciento en términos reales, con lo que registraría su participación más baja en el presupuesto total desde 2009, como lo reporta el Grupo Consultor en Mercados Agrícolas. No hay duda de que se requiere redefinir el PEC para, al menos, identificar claramente los objetivos de impulso a la producción, a la productividad y a la competitividad, de aquéllos que se destinan a la asistencia social.

Esa inercia presupuestal también se refleja en el presupuesto propuesto para la Sagarpa, con algunos agravantes. Se mantienen los siete programas y más de 50 componentes iguales a 2014, pero se propone reducir los recursos asignados a funciones clave y al impulso de bienes públicos, en tanto que aumentan los que privilegian los bienes de apropiación privada. Así, mientras que el presupuesto total de esa secretaría se incrementaría 3.6 por ciento anual, el gasto para educación, innovación y transferencia de tecnología sólo aumentaría 3.4 por ciento, mismo crecimiento que el relativo a información, y el destinado a sanidades sólo 2.5 por ciento; de hecho, el presupuesto para el mayor instituto de investigación en materia agropecuaria (INIFAP) se reduciría 2.0 por ciento y el de la agencia sanitaria (Senasica), 11 por ciento. Increíble.

En contraste, se propone incrementar los recursos para prácticamente todos los programas de apoyo al sector cuyos subsidios tienen nombre y apellido, con un aumento real de 4.4 por ciento: incentivos a la comercialización (que se otorga a grandes productores comerciales de granos); programas de padrón como Proagro, Progan y Procafé; incentivos a productores de maíz y frijol; y todos los programas de “fomento a la agricultura”, que incluyen agroclusters alimentarios, agricultura protegida y tecnificación de riego, entre otros. Si bien estos apoyos son necesarios para la modernización del sector, el problema radica en que se orientan a atender la demanda, es decir se canalizan a productores con la capacidad para integrar proyectos y gestionarlos, lo que margina a los pequeños, y no se integran bajo una política pública. Ello sigue acentuando la deficiente distribución de los recursos en el sector. Para 2015 no se propone ninguna mejoría.

Twitter: @ruizfunes