Opinión

Presupuesto: el tema no es el monto

 
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[La base monetaria está compuesta por los billetes y monedas en circulación/Bloomberg]  

Esta semana deberá aprobarse el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2016.

La cifra total ya no podrá moverse, pues las dos Cámaras aprobaron la Ley de Ingresos que marca un monto de cuatro billones 763 mil 874 millones de pesos. Sólo se habrá de discutir la asignación de algo así como 17 mil millones de pesos.

El sector público federal gastará el próximo año la suma de 13 mil 51 millones de pesos por día. O si lo quiere más fraccionado, son 543 millones de pesos por hora.

Suena una barbaridad de dinero.

Pero resulta que tal vez no sea tanto.

Veamos la siguiente comparación. El PIB estimado para 2016 es de 19 billones 219 mil millones de pesos, de modo que el Presupuesto equivale a 24.8 por ciento.

De hecho, la estimación del FMI considerando los gastos gubernamentales totales equivale a 27.05 por ciento del PIB.

¿Cómo nos comparamos respecto a otras naciones en el mundo?

El porcentaje del gasto del gobierno en Chile será el próximo año de 27.1 por ciento, prácticamente igual que el de México. El de Brasil alcanzará 42.1 por ciento.

Pero si volteamos al mundo desarrollado, la historia es muy diferente.

En Estados Unidosel porcentaje es de 35.9 por ciento; en Canadá de 39.5 por ciento; en Alemania, que tan críticos son de lo mucho que gastan otros, equivalen a 43.9 por ciento, o en Francia de 56.4 por ciento.

Pero, veamos la otra cara de la moneda. El gasto público en Nigeria es de 11 por ciento del PIB; el de Etiopía es de 18 y el de Tanzania de 19 por ciento del PIB.

Creo que nadie podría decir que las economías de naciones con gobiernos ‘gastalones’ son un desastre mientras que los que gastan poco viven de maravilla.

El problema no es el monto absoluto del gasto, sino sus implicaciones en la economía.

Imagine por un momento que como sociedad nos decidimos a tener una de las mejores policías del mundo, con altos niveles de escolaridad, ética y capacitación, pero también con elevados niveles de ingresos, ganando cuatro o cinco veces más de lo que hoy perciben.

Nos costaría mucho más, sin duda, pero seguramente valdría la pena.

O bien, imagine que el sistema de financiamiento de la educación es por el lado de la demanda y cada familia recibe tres veces más, pero lo asigna a las escuelas que le dan un mejor servicio.

Sin duda el impacto positivo del mayor gasto público en la economía sería cuantioso.

El problema es que estamos inmersos en un círculo vicioso. Un gasto público que estructural y legalmente tiene vicios, que tiene fugas por corrupción y que en muchas ocasiones está incorrectamente dirigido conduce a que haya resistencia de los contribuyentes a aportar.

Ya lo estamos viendo con el disparo en el uso de efectivo, que seguramente significa evasión.

El ejercicio del Presupuesto Base Cero se quedó corto. Lo que se requiere es una reingeniería completa del gasto, de ser necesario modificando leyes y contratos.

Esa es una reforma estructural que nos hace falta y que es imprescindible realizar si queremos algún día contar con un sector público que se parezca al que tienen los países desarrollados, más que al de las naciones más atrasadas del orbe.

Twitter: @E_Q_

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