Opinión

Presupuesto “Base Cero para el campo”: 10 propuestas campesinas

 
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En cuestión de quince días la Cámara de Diputados deberá tener aprobada la Ley de Ingresos para 2016 y con ello arrancará el proceso de discusión y aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación para el mismo año. Se espera una discusión particular y distinta a lo que se ha haciendo en los últimos tiempos debido a la presentación de un presupuesto “Base Cero”.

Al respecto, tratándose del Programa Especial Concurrente (PEC) para el campo, algunas organizaciones tienen la percepción que, tal vez, no se tuvo tiempo o quizás análisis suficiente de la información para hacer una reestructuración de fondo en el PEC, que además de los inevitables recortes presupuestales, permita una reformulación de la política de desarrollo rural que tenga resultados mucho más contundentes en reducción de pobreza rural, incremente la producción de alimentos y la productividad, con la participación de la mayoría de campesinos hoy día excluidos del desarrollo que son los más pequeños, los de agricultura familiar con menos de 20 hectáreas de tierra que, huelga decir, son el 84.3% de los productores del país.

Una reformulación estructural rompería efectivamente las inercias, la regresividad y el trato desigual en la asignación de subsidios que ensancha la brecha de productividad entre el Norte y el Sur de México y con ello se ha perpetuado la pobreza y la marginación en la mayoría de productores.

Las organizaciones campesinas del movimiento #ElCampoEsDeTodos, presentaron desde 2014, propuestas concretas para la formulación gradual de un PEC con Base Cero. En este año nuevamente han presentado 10 propuestas. La primera y más relevante es 1) la creación del Programa de Fomento a la Agricultura Familiar y pequeños productores con enfoque de desarrollo territorial.

Proponen que el programa para Agricultura Familiar cuente con un presupuesto por al menos $22 mil 015 millones de pesos a partir de la concurrencia de programas presupuestarios en el PEC como el Proyecto para la Seguridad Alimentaria (PESA), el Programa para el Desarrollo Sur-sureste, el Programa de Conservación y Uso Sustentable de Suelo y Agua (COUSSA), el Programa para el Aseguramiento Agrícola, entre otros que garanticen para la pequeña agricultura el acceso al crédito y al seguro agropecuario; el extensionismo (capacitación, asistencia técnica, transferencia de tecnología sustentable); la organización de productores; la recuperación ambiental (conservación y restauración de suelo, agua y bosque); el acceso a activos e infraestructura productiva y, el acceso al mercado.

La enorme diferencia entre esta propuesta y lo que se viene haciendo es la posibilidad de operar este programa en territorios definidos con la concurrencia efectiva de todas las dimensiones al mismo tiempo o bajo una planeación gradual por etapas, de manera que no se queden incompletas las fases para el desarrollo, ni los proyectos se queden fragmentados y fracasen de un ciclo a otro como viene ocurriendo desde hace años.

La cobertura se propone en modalidad para productores con menos de 5 hectáreas por requerir trabajo social mucho más fino por ser economías campesinas de subsistencia sin vinculación productiva con el mercado y productores con entre 5 y 20 hectáreas de tierra que tienen economía familiar de subsistencia pero con cierta vinculación al mercado.

Junto con esto se han presentado otras nueve propuestas: 2) Progresividad de ProAgro, para lo cual es indispensable que la transferencia se limite a 20 hectáreas, sea un apoyo temporal y que éste se bancarice como una forma de detonar el ahorro, el crédito y la inversión. 3) Inclusión financiera y acceso al crédito y seguro agropecuario; 4) Regionalización del PEC con un viraje hacia las zonas rurales estancadas, la 5) Estabilización de Precios y comercialización con el uso de Apoyos a la comercialización para crear mecanismos gubernamentales de mercado que reduzcan la volatilidad de precios agrícolas y moderen a las trasnacionales, 6) revaloración de la producción de maíz y frijol con la producción nacional de semilla y no con base en transgénicos, ya que México es país originario de la especie; 7) la transparencia en un padrón único de beneficiarios de subsidios; 8) Fomento de la forestería comunitaria y rescate del capìtal natural; 9) Fomento a la Vivienda Rural con un porcenraje del Presupuesto de CONAVI en la modalidad de Producción Social de Vivienda que combina ahorro+crédito+subsidio+asistencia técnica y 10) la perspectiva de género e indígena superando cuotas y porcentajes y más bien con base en inclusión económica y empoderamiento con metas cuantificables, entre otras.

La reformulación del PEC es compleja y han sido muchos años de inercia, de aumento de presupuesto promedio anual de 6.5% entre 2003 y 2014, sin haber reducido la pobreza rural que se mantiene en 17 millones de campesinos y sus familias y sin haber sacado al campo de su atrofia estructural, más bien convirtiéndolo en regiones expulsoras de migración internacional. Se propone por tanto que esa reformulación Base Cero se haga a lo largo de tres años.

Estas propuestas no tendrán efecto si no se establece un acuerdo entre autoridades y sociedad para tener cero tolerancia a la corrupción, la discrecionalidad en el otorgamiento de apoyos y el uso clientelar de las políticas públicas. Asimismo romper con reglas operativas basadas en proyectos productivos incompletos y fragmentados, para tener una estrategia territorial multianual y creciente de transformación económica y productiva, pensando que la meta es que 17 millones de campesinos y sus familias dejen de ser pobres en menos de una década y detonar el motor del sector primario que ha estado apagado por décadas.

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