Opinión

Presidente Peña Nieto, 
es necesaria su instrucción para apoyar a una superpyme

Reconocida internacionalmente como una de las “tecnologías pioneras del 2015” por el World Economic Forum, probada en este momento en “alguna parte del mundo” para combatir la expansión del ébola, cuyos resultados se conocerán en menos de una semana, un producto mexicano, derivado del trabajo de una Pyme representa “EL” desarrollo bionanotecnológico más importante del país y uno de los más alentadores del mundo.

Es de la empresa Gresmex de nombre Éviter y se expone en la Semana del Emprendedor. Su desarrollo ha exigido que a la empresa se le considere como “estratégica de prioridad nacional”.

Se trata de un producto nanotecnológico antibacterial capaz de enfrentar con mucho éxito bacterias, virus y microorganismos que en los hospitales generan no sólo una gran mortandad entre seres humanos, sino un gasto que no puede sino considerarse como “imbécil”.

En México la Asociación Mexicana de Bioseguridad ha estimado que tan sólo el sector público federal tiene que gastar, que no invertir, 38 mil 500 millones de pesos anuales en la atención de las infecciones intrahospitalarias en donde los virus, bacterias, hongos y microorganismos patógenos tienen un potencial destructivo y de expansión muy alto y superior a los que rondan en el medio ambiente no hospitalario.

Luego de 15 años de investigación, Gabriela León, ingeniera bioquímica, logró desarrollar una nanopartícula de dos nanómetros de diámetro que es capaz de inactivar microorganismos patógenos más agresivos. Es biodegradable, inocuo y parte de los principios de la homeopatía y de la herbolaria mexicana.

Cuatro años para su desarrollo en los laboratorios de la empresa, soportado por préstamos personales y de familiares fueron necesarios para que los 50 millones de pesos invertidos en el desarrollo nanotecnológico dieran resultado. La medicina genómica del IMSS, por conducto del Hospital 20 de Noviembre, ha comprobado también su eficiencia.

Parte importante de la inversión deriva en certificaciones que permiten garantizar la eficiencia del producto. En México se ha comprobado en campo gracias a la disposición del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias para ejercer su aplicación en enfermos, instrumental y personal en contacto con enfermos.

El director médico del IMSS, Javier Dávila, permitió su uso en noviembre del 2013 dentro del Hospital de Pediatría del Centro Médico Siglo XXI con resultados importantes dentro de áreas de terapia intensiva y hospitalización en áreas críticas que demuestran su eficiencia: en seis días de su aplicación se redujo la carga microbiana en 92 por ciento mínimo y 98 por ciento máximo.

La Cofepris ha prestado todo su apoyo para que avance este producto que cuenta ya con patente en 140 países del mundo, lo que contribuye a entender el costo tan alto en su desarrollo y protección a los derechos intelectuales e industriales.

El producto destruye el material genético de los patógenos. Ha sido también probado por el Hospital Civil de Guadalajara, uno de los más grandes e importantes de América Latina. La Marina, en su área de especialidades, usaba el producto hasta un cambio de administración que decidió modificar las pautas de adquisición.

Todo indica que la única voluntad que destraba el uso de este producto es la voluntad del presidente de México, Enrique Peña Nieto. Que no nos gane el “moche”, presidente.

¿Por qué no pensar desde ahora en un cerco sanitario efectivo, sobre todo en Veracruz, a donde llegan barcos directos de Sierra Leona?.

Correo: direccion@universopyme.com.mx