Opinión

Presidencia, del discurso al diálogo

 
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ME Peña (Especial)

El día de ayer el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, participó en un ejercicio de comunicación singular.

En un evento organizado por Grupo Financiero Interacciones y por EL FINANCIERO Bloomberg, respondió a preguntas de la audiencia, de periodistas de este diario, así como de ejecutivos de Interacciones.

En lugar del discurso tradicional en el que el presidente expresa sus puntos de vista respecto a los temas de su agenda, abordó asuntos que fueron desde su opinión sobre la segunda vuelta electoral, su reflexión respecto a la visita de Trump, la situación de Pemex, las acusaciones a Duarte, entre otros; es decir, temas de interés de la gente.

Quien esto escribe tuvo la oportunidad de moderar este diálogo.

Para el presidente quedaron lejos los teleprompter y los discursos hechos, y hubo que confrontarse con preguntas inesperadas y con respuestas que tuvieron que improvisarse.

Esto mostró a un primer mandatario expuesto, a veces algo impreciso en los datos ofrecidos, pero espontáneo, a veces sorprendido y otras incluso bromista.

Enrique Peña es un político que tiene recursos para comunicarse y ofrecer sus argumentos e ideas.

Por ejemplo, estableció que una segunda vuelta en la elección presidencial no le parece una buena idea faltando apenas unos meses para que comience el proceso electoral federal y señaló que en general la segunda vuelta no le parece un recurso eficaz para asegurar la gobernabilidad.

Volvió a hablar de Donald Trump y su visita y subrayó que no se arrepiente de haber intentado un diálogo con alguien que entonces se perfilaba como un candidato a la presidencia de Estados Unidos muy competitivo.

Sin embargo, sí admitió que se arrepentía de la forma. De regresar el reloj, lo hubiera hecho de manera diferente.

Se convirtió además en nota que trascendió fronteras con su coloquial referencia a que él no se despierta pensando cómo ‘joder’ a México y que supone que ningún presidente de México lo ha hecho.

Sin duda el presidente se expuso, pero a mi juicio, el saldo fue muy favorable en términos de la eficacia de la comunicación.

¿Cuál sería la imagen actual del presidente Peña si desde el principio de su mandato hubiera desarrollado una estrategia de comunicación en la que hubiera estado abierto a escuchar públicamente inquietudes, opiniones y preguntas de muy diversas audiencias?

Sería una mucha mejor imagen, simplemente porque sus habilidades de comunicación son mayores cuando se trata de dialogar o responder cuestionamientos, que como orador tradicional.

Afortunadamente el ejemplo del presidente se extendió, pues también fue el formato que eligió poco más tarde el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, quien tuvo que escuchar críticas a la falta de recortes reales en gasto corriente o cuestionamientos respecto a la ampliación de los ingresos realizada por la Cámara de Diputados.

Puede uno estar de acuerdo o no con los planteamientos hechos por los funcionarios, pero escuchar sus respuestas es mucho mejor que oír discursos… o las prédicas a incondicionales como lo hace López Obrador.

¿No le parece?

Twitter: @E_Q_

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