Opinión

Prepararse para la nueva crisis global que se avecina

Se empiezan a formar nubes grises y negras en el horizonte de la economía global. Las graves crisis políticas en Ucrania y en Venezuela, así como el acelerado deterioro de la economía en Argentina, el menor crecimiento en China y la crisis de varios años en la zona del euro son algunos de los elementos que tienen un impacto negativo en el dinamismo de los mercados internacionales.

Lo anterior, sumado al cambio en la política monetaria que se sigue en los Estados Unidos (para evitar la inflación), ya presagian mayores tasas internacionales de interés, un menor incremento o incluso disminución en el comercio mundial, así como mayor volatilidad en el precio de las materias primas y en los energéticos durante los próximos 2 a 3 años. Ante este escenario los gobiernos de las economías en desarrollo deberían seguir una estrategia preventiva para aprovechar la actual etapa de crecimiento en los Estados Unidos, así como de bajas tasas de interés, situación que no será permanente en el mediano plazo.

Esta estrategia debe de incluir al menos dos grandes componentes, que son: 1) Fortalecer las finanzas de los gobiernos federales y locales, con una reducción importante en los déficits fiscales.

Incluso, y sobre todo en aquellas naciones que exportan grandes cantidades de materias primas y energéticos, como son los casos de México, Perú y Rusia entre otros, deberían de reducir su deuda externa y acumular reservas para tener una mayor fortaleza cuando las tasas de interés se empiecen a elevar. Un pequeño aumento en las tasas de interés tendrá un impacto muy diferente dependiendo del monto de deuda que tenga cada país y empresa. Este es el momento en que se debe de reducir el gasto superfluo y la corrupción, para fortalecer las finanzas públicas.

2) Proseguir una decidida política de crecimiento económico. De su carencia derivan gran cantidad de problemas económicos y sociales como son el desempleo, un debilitamiento del mercado interno, avance de la economía informal y de la delincuencia, rompimiento de la célula familiar y de la consecuente transmisión de valores, así como una menor recaudación fiscal entre otros muchos más.

Existe una abundante literatura en cómo lograr mayor crecimiento económico, así como la existencia de abrumadora evidencia empírica de éxitos en las últimas décadas, destacando los casos de Chile y Perú, China y Singapur entre otros. Mientras que en unos casos se apoyan en la educación, en otros el punto relevante es el elevado monto de inversión física y en otros se enfatiza la reducción de impuestos. Sin embargo, en todos los casos de gran crecimiento se empieza con una fuerte voluntad de los gobiernos para lograrlo, al poner todos sus instrumentos y políticas de largo plazo en este gran objetivo.

Usar sólo el gasto público como instrumento de crecimiento no es una estrategia sólida en el largo plazo, como lo prueban las crisis financieras en México.

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