Opinión

PRD, jirones de nadería o el error de Basave

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Basave (Cuartoscuro)

La frase con que Agustín Basave describió la pugna de las tribus perredistas por el dinero es lapidaria. Digna de un epitafio para el Partido de la Revolución Democrática: “La verdad es que existe una disputa por jirones de nadería”, escribió Basave en su carta de renuncia, fechada el 11 de enero. Ni Andrés Manuel López Obrador, al dejar al perredismo, se atrevió a tanto.

Sin embargo, como todo mundo sabe, luego resultó que Basave siempre no renunció. Pero su desistimiento no borrará ni matizará su diagnóstico: segmentos del partido que obedecen a dictados de Bucareli, gobiernos con corruptelas que todo mundo ve, una pugna de las tribus más atroz de lo que se percibe, el mayor partido de izquierda en ruta al abismo…

Varios de los juicios expresados por Basave parecen beneficiarse de su carrera académica, pero representan un duro golpe al partido que le fue encomendado. Extractos de esa carta son dignos de ser citados, pues se ven poco bajo la firma de un político:

“Debo confesar que no había medido las enormes animadversiones tribales, mayores a las rivalidades con cualquier otro partido.

“Creí que la consciencia de la crisis que atravesamos y el instinto de supervivencia podrían contrarrestar la injerencia de diversas instancias gubernamentales al interior del partido y las luchas por el control interno y por la interlocución con el gobierno, que hoy están desgarrando al PRD.

“Varios de los dirigentes que me dijeron que mi ventaja sería situarme por encima de los grupos esperaban, en el fondo, que yo diera trato preferencial al suyo si no es que de plano me decantara como un miembro de facto de su expresión. He aquí el meollo del asunto: en realidad no hay consciencia de la terrible situación política que vivimos y, dicho sea de paso, tampoco de nuestros graves predicamentos económicos, porque pese a que este año recibiremos 30 por ciento menos en prerrogativas y tendremos que pagar varias multas, casi todos exigen un aumento a su presupuesto, aún quienes ya cuentan con una considerable infraestructura. La verdad es que existe una disputa por jirones de nadería.

“(El PRD) O demuestra que tiene los arrestos para resistir el embate corruptor del régimen y ser un auténtico partido opositor o acepta que se le dicte qué hacer en el ámbito electoral o en materia legislativa.

“Si otros quieren convertir a nuestro partido en un satélite del PRI, que pese sobre su conciencia.

“No estoy dispuesto a presidir a medias un partido, y menos a conducirlo al abismo, a donde en mi opinión se dirigirá si el acuerdo de alianzas no se decide en Benjamín Franklin sino en Bucareli”.

En su exdespedida, Basave señaló que no cree haber cometido “errores graves” al presidir el PRD. Pues eso habrá sido hasta el domingo, porque con evidente apresuramiento y bastante miopía estratégica, el lunes publicó ese documento demoledor sobre el organismo político cuyo liderazgo (es un decir) luego retomaría.

Si realmente hubiera renunciado, esta carta tendría un peso moral y político pocas veces visto. Al no dimitir, Basave la convirtió en un vulgar objeto de negociación, cuyo alto costo correrá a cargo de la ya de por sí golpeada imagen del partido. Y dado que es su segundo amago de renuncia, también su palabra se ha devaluado.

El otro error que Basave no puede darse el lujo de cometer es creer que las tribus que tan bien describe, y a las que ya reconoció públicamente que había subestimado, entendieron su amago y que por tanto se van a portar bien. Ajá.

Twitter: @SalCamarena

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