Opinión

¿Por qué se sigue devaluando el peso?

 
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¿Apuntalará la autoridad a nuestro peso?

El dólar se cotizaba por debajo de 13 pesos en el verano de 2014 y la mezcla mexicana de petróleo estaba por arriba de 100 dólares el barril entonces. Sin embargo, los mercados de diversas materias primas y metales, de los granos y de los energéticos, tuvieron un importante ajuste en sus precios por la menor actividad de las naciones más desarrolladas y, sobre todo de China, la cual ya es la segunda economía del orbe. Este ajuste global de precios fue reforzada por la política de Estados Unidos, que consiste en detener el crecimiento de la oferta monetaria, esto es, ya no incrementar la cantidad de dólares en los mercados financieros e incluso reducirla por medio de mayores tasas de interés.

Esta política para detener el aumento en la cantidad de dólares propició una menor actividad económica en los distintos países y la disminución en los precios de estos productos y materias primas. Así, el valor de la mezcla de petróleo de México cayó hasta 20 dólares el barril a principios de este año y el dólar se llegó a cotizar en 19 pesos. Ante este entorno, el 17 de febrero pasado el Banco de México y la Secretaría de Hacienda anunciaron una estrategia conjunta para fortalecer el entorno macroeconómico, que consistió en un recorte adicional al gasto público y un aumento en la tasa de interés de referencia, entre otras medidas. El objetivo implícito de las mismas es reducir el crecimiento de la liquidez y de la demanda agregada, para así bajar la demanda por dólares. Por otro lado, la Fed de Estados Unidos retrasó el aumento en sus tasas de interés para evitar mayores problemas en los distintos mercados internos y externos.

Todo lo anterior resultó en una apreciación del petróleo, que se ha duplicado en este año, para llegar a 40 dólares el barril y el peso mexicano se fortaleció al pasar de 19 pesos por un dólar a 17.18 en febrero pasado.

Sin embargo, de manera inesperada en las tres primeras semanas de mayo el peso tuvo una devaluación de 8.0 por ciento, para cotizarse en 18.54 pesos por un dólar, a pesar de que el petróleo siguió subiendo de precio, de que la economía se está reactivando y de que se tienen las menores tasas de inflación que se registran en el país en las últimas décadas.

Esta caída en el peso sucedió cuando la gran mayoría de instituciones financieras y bancarias esperaban lo contrario, lo que pudo haber provocado pérdidas cambiarias importantes para algunos bancos y empresas.

El deterioro del peso puede atribuirse a que los participantes en los mercados piensen:

1) Que ya es inminente el aumento de las tasas de interés en Estados Unidos, lo cual tendría un efecto negativo importante en nuestro país; 2) que hay contagio de la crisis política en Brasil o de la económica en Venezuela, y piensan que México puede ser el siguiente país en problemas; 3) que concluyan que el actual crecimiento en México por el mercado interno no es sostenible en el mediano plazo, por la presión que provoca en la balanza comercial; 4) que las actuales campañas por las elecciones de junio están provocando una mayor liquidez de la esperada, que en parte se está canalizando al tipo de cambio; 5) que los datos del gasto público, del desequilibrio fiscal y de la creciente deuda pública dados a conocer en semanas recientes no fueron satisfactorios, por lo que los participantes en los mercados financieros actúan de acuerdo; 6) que el inminente nombramiento de Trump como candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos supone mayores costos al comercio internacional de ese país, lo cual tendría un efecto negativo para el nuestro; 7) que hay un deterioro creciente de las expectativas que genera nuestro país para los inversionistas internacionales, destacando un menor crecimiento económico del que se preveía, el retraso del Congreso para aprobar el Sistema Nacional Anticorrupción, que el incremento en la violencia en el país seguirá agravando a la economía nacional u otras causas más.

Independientemente de las razones de este deterioro en la cotización del peso, para lograr su estabilización se requiere que se refuercen las medidas de austeridad fiscal, que se haga una fuerte reducción en el gasto de todo el sector público y no sólo en algunas secretarías de Estado y que se haga una reforzamiento de la política monetaria. De mantenerse este deterioro en el valor del peso, es muy probable que se refuercen las distintas medidas económicas una vez pasadas las elecciones del 5 de junio.

Correo: 
benito.solis@solidea.com.mx

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