Opinión

¿Por qué estar optimistas?

 
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ME. ¿Por qué estar optimistas?

En recuerdo de Martín, un excelente ser humano.

¿Cómo se puede estar optimista cuando el precio del dólar está a 18.15 pesos en las ventanillas y la mezcla mexicana de exportación de petróleo está a 21.70 dólares por barril?

La razón del optimismo es la misma de siempre: cuando se ve el largo plazo, el país.

Van argumentos puntuales y cuantificables.

1.- México tiene una calidad de democracia que entonces no tenía.

Remóntese 25 años atrás. Era 1990 y nuestra nación apenas salía de la crisis política tras las elecciones de 1988. No existía el IFE ciudadano y mucho menos el INE. La calidad de las instituciones electorales del país estaba por la lona si nos comparamos con las que hoy tenemos, pese a todos los conflictos y las críticas.

2.- En aquel año apenas asumía el primer gobernador de un partido diferente al PRI cuando Ernesto Ruffo ganó la elección de Baja California. Hoy tenemos en los estados un espectro político diverso y se realizan elecciones cerradas y competidas en la mayoría de las entidades del país.

3.- El PIB per cápita del país es superior en 37.3 por ciento en términos reales al que teníamos hace poco más de un cuarto de siglo, pese a todas las desgracias económicas que hemos tenido en ese lapso, en el que ocurrieron dos grandes crisis económicas. Una detonada en México en 1994-95 y otra gestada en Estados Unidos en 2008-09. Se trata de las más severas de la historia moderna. Pese a ello, el ingreso promedio en México está por arriba.

4.- En 1990 no teníamos un Banco Central autónomo, ni tampoco la información financiera que nos permite tomar mejores decisiones.

Todavía en noviembre de 1994 se especulaba en el mundo respecto a la dimensión de las reservas internacionales y no supimos las cifras hasta 1995. Hoy tenemos los datos semanales y el pulso prácticamente al momento.

5.- La economía mexicana en 1990 todavía era muy cerrada. Pese a que se había tomado la decisión de que México ingresara al GATT, apenas comenzaba el proceso de apertura. Hoy tenemos un Tratado de Libre Comercio de Norteamérica que ya cumplió sus primeros 20 años, al que se sumaron muchos otros tratados comerciales, y México es potencia mundial de exportaciones en múltiples sectores de la manufactura, como la industria automotriz. Además nuestro país es protagonista del principal tratado comercial gestionado en este siglo, el TPP.

6.- Las reformas que México ha hecho, y que en medio de los ruidos de la coyuntura a veces se esconden, tienen el potencial de cambiar positiva y profundamente a México en un lapso de cinco a diez años, en algunos casos, y de poco más en otros. Hace un cuarto de siglo apenas tenía semanas la privatización de Telmex y estábamos a años luz de la competencia que vemos hoy en telecomunicaciones. Pemex estaba lejos de pretender eficientarse, y Elba Esther Gordillo aún ni llegaba a la cabeza del SNTE.

7.- Hace un cuarto de siglo no teníamos una Corte independiente ni una institución dedicada a la transparencia como el INAI, ni una opinión pública crítica y activa, como la de hoy.

De vez en vez, vale la retrospectiva para poder identificar los cambios del país, que han sido tan rápidos y profundos, que frecuentemente se nos pierden.

Twitter: @E_Q_

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