Opinión

Por qué es preocupante el déficit fiscal

 
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 [Los encuestados por Banxico temen que las reformas tengan un menor efecto sobre el dinamismo de la economía. / Cuartoscuro / Archivo] 

El déficit fiscal empieza a ser motivo, otra vez, de preocupación en el medio financiero tanto en el país como en el extranjero, realzado por la drástica caída en los ingresos petroleros. Este déficit del sector público durante el año pasado se elevó a la cantidad de 637.6 mil millones de pesos, lo que es superior al gasto de la mayoría de las secretarías de Estado y registró un incremento de 20 por ciento nominal respecto al año anterior.

Mientras algunos comentan que sigue siendo inferior al que tuvieron una gran cantidad de gobiernos de los países desarrollados, por lo que no debería de afectarnos, varios sectores y analistas hablan con cierta preocupación del tema e incluso el gobierno mexicano ya ha anunciado un nuevo recorte al gasto público para evitar problemas en el futuro.

Hay que recordar que el déficit del gobierno es simplemente la diferencia entre su gasto total menos sus ingresos (antes de su deuda adicional). En algunos años el gobierno había logrado tener cierto superávit fiscal, lo que le permitió reducir su deuda, como fue al inicio de la década de los 90, así como en los años de 2006 y 2007; pero la regla general ha sido que tenga un déficit fiscal, lo que se refleja en un incremento de su deuda, tanto en la interna como en la externa.

Dentro del país el gobierno se puede financiar por medio de endeudamiento con la banca comercial, con la banca de desarrollo y con el Banco Central. Un gran logro en años pasados fue la autonomía del Banco de México, que le permite a este último rechazar solicitudes de adquirir deuda del gobierno si considera que pone en riesgo su objetivo de mantener la estabilidad de precios en el país. Por lo mismo, a pesar del creciente déficit fiscal, el mismo no se ha reflejado en mayor inflación. Este déficit se ha financiado por medio de otros canales de que dispone el gobierno, como son la mayor deuda con la banca, la mayor emisión de valores y bonos en el mercado interno y deuda en el extranjero.

Como resultado del elevado déficit fiscal, la deuda neta del sector público se ha duplicado como porcentaje de la economía en los últimos años, ya que representaba 21.1 por ciento del PIB en 2008 cuando se tuvo la gran crisis global, para llegar a 43.2 por ciento del PIB el año pasado.

Aunque es frecuente que todavía se compare este porcentaje de manera favorable con la mayoría de los países desarrollados, ya que estos tienen una deuda mayor, también habría que comparar su pago de intereses. Mientras que en Estados Unidos y en Europa la tasa de interés del gobierno es cercana a cero, en México es muy superior por lo que su impacto en sus finanzas es mayor.

Así, se tiene que el año pasado el gobierno mexicano tuvo que pagar como costo financiero la cantidad de 407.9 miles de millones de pesos, lo que representó un incremento de 15 por ciento por arriba de la inflación respecto a las erogaciones del año anterior. De continuar con esta tendencia, se podría caer en el círculo vicioso de mayores tasas de interés, lo que elevaría el servicio de la deuda, lo que a su vez requiere que el gobierno incremente su deuda para pagar la misma, situación de la cual es muy costoso salir. Este es el problema que Brasil tiene en la actualidad y que ocurrió en México en el pasado. Por lo mismo, es correcto que el gobierno haya tomado la decisión de reducir su gasto, lo cual afecta a los que se benefician del mismo, pero el costo para el país sería mayor de continuar en la misma trayectoria.

Correo: benito.solis@solidea.com.mx

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