Opinión

¿Por qué eres así?

    
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Risco

No hemos dejado de hablar de solidaridad, de un nuevo comienzo, de grupos civiles organizados, de generaciones despiertas y de ciudades que buscan no sólo la reconstrucción material sino una nueva fundación. En esta columna se ha enaltecido hasta el cansancio la labor de rescatistas, vecinos que prestaron manos y esfuerzo, gente que gastó su quincena en herramientas de construcción que jamás pensó comprar, y estudiantes que crearon bases de datos para ayudar en tiempo real. A todos ellos, mil veces, gracias.

Sin embargo, pasa el tiempo, el ímpetu de ayudar en la emergencia se desvanece y se exhiben los corruptos, esos que tienen en la frente “el que no transa no avanza”, ahora de este lado, del ciudadano, incluso en un momento en que todos habíamos sido alcanzados por la tragedia del 19-S.

Hasta ayer, el Gobierno de la Ciudad de México había entregado físicamente 18 mil 315 cheques de apoyo a renta a damnificados por el sismo, dio el primero de tres con valor de tres mil pesos. La idea del apoyo me pareció importante pero insuficiente; sin embargo, la Contraloría capitalina también anunció que había tenido la oportunidad de cotejar cuatro mil 90 domicilios registrados como “dañados” y detectó lo que llamó “irregularidades” en poco más de mil casos, es decir, uno de cada cinco. ¿Cuáles irregularidades? Que en mil 760 casos se entregó el apoyo a una persona cuyo domicilio no tenía ningún daño y, en 199 casos más, no se ha encontrado la dirección registrada.

¿Por qué eres así? ¿Por qué chingarse al prójimo? ¿Por qué cuando estamos más vulnerables decides robar? ¿Por qué cuando nos quitamos la máscara de la desconfianza nos obligas a ponérnosla de nuevo? ¿Por qué un día estar dispuesto a dar hasta lo que no tienes y al otro día estás dispuesto a quitar lo que no te corresponde?

Si tu respuesta es: “porque el gobierno ya nos ha robado bastante”, “porque yo también soy damnificado de la corrupción”, “porque no me alcanza”, son pobres argumentos que no sirven. Nada lo justifica, son respuestas vacías ante una situación de emergencia que pocas veces ha vivido esta ciudad.

Quizá pensaste que no era nada robarle al gobierno tres mil pesos, tres mil pesos que parecían poca cosa como ayuda para una renta, pero que significaban tres mil pesos que nadie estaba dándoles de forma expedita a quienes lo perdieron todo y tenían que dormir en la calle. Pero como tú lo pensaron mil personas más, lo que significa un robo colectivo a la ciudad de cinco millones 280 mil pesos.

Y no se trata sólo de dinero, se trata de robarnos la confianza, de desenmascarar la impunidad, la corrupción de la que también necesitamos reconstruirnos. Es verdad, el sismo del 19 de septiembre sacó lo mejor de muchos, de toda una generación, pero también sigue desnudando a aquella parte de la sociedad que también contribuye a que el sistema de corrupción que nos ahoga siga funcionando.

Y sí, es verdad que esto es una muestra más de que el gobierno de Miguel Ángel Mancera ha demostrado no tener capacidad ni técnica ni operativa para afrontar la emergencia, cuando más de mil personas lograron defraudarlo por lo que él mismo describió como una ‘mala organización’, pero la incompetencia de un gobierno no te excusa a ti del robo hormiga ni de exhibir que se es capaz de fingir haberlo perdido todo, con tal de obtener un cheque de tres mil pesos.

¿Qué vas a comprar con ese dinero? ¿Saldrás de tus deudas? ¿Pagarás la universidad de tus hijos? ¿Te servirá para comer durante una semana? ¿Lo gastaste en ropa, en comida, en un paseo, en entretenimiento? ¿Ese es el poco precio de tu honradez?

Ese gobierno que no sabe organizarse y que no está preparado para una emergencia no es el gobierno que merecen los miles de ciudadanos que salieron a las calles a ayudar, pero sí es el gobierno que tú, capaz de robarle a quien ya no tiene nada, has solapado. Es a ti, corrupto, al que representa. El resto queremos reconstruirnos incluso de ciudadanos como tú.

Twitter: @jrisco

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