Opinión

¿Por qué el PIB sigue con un desempeño mediocre?

 
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shale petróleo crudo extracción (Bloomberg/Archivo)

El pasado viernes 22 de mayo, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que el en el primer trimestre de 2015 el Producto Interno Bruto (PIB) de México creció a un tasa anualizada de 2.53%, ritmo ligeramente superior al 2.02% observado en el primer trimestre de 2014, pero evidentemente insuficiente para las necesidades del país en materia combate a la pobreza y abatimiento del desempleo. De esta manera el crecimiento trimestral promedio del PIB en lo que va del presente sexenio es de apenas 1.85%, y con el dato más reciente acumulamos 9 trimestres consecutivos en los que la economía nacional no ha podido crecer a una tasa anual superior al 2.65% (tasa observada en el cuarto trimestre de 2014).

Cabe señalar que el crecimiento de 2.53% en el arranque de este año fue producto del incremento de 6.82% en el PIB de las actividades primarias (agricultura), de apenas 1.41% en el de las secundarias (industria) y de 2.94% en el de las terciarias (comercio y servicios). Respecto a estos datos, es lamentable que el PIB industrial siga también sin repuntar de tal manera que en lo que va del actual sexenio su crecimiento trimestral promedio ha sido de apenas 0.72%, lo cual contrasta con el PIB de comercio y servicios, el cual promedia un incremento trimestral de 2.45% en el mismo periodo. Por su parte, el de mejor desempeño económico es el sector primario, el cual registra un incremento promedio en los últimos nueve trimestres de 2.67 por ciento.

Los débiles indicadores de actividad económica en México al arranque de este año han llevado a que dependencias gubernamentales y analistas privados bajen su expectativa de crecimiento para el PIB mexicano en 2015. El Banco de México acaba de ajustarlo a un rango que se situará entre 2 y 3%, mientras que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) hizo lo propio y lo sitúa en un rango de 2.2 a 3.2 por ciento. Por su parte, el Grupo Financiero Bancomer lo ajustó a 2.5%, mientras que en la encuesta del Grupo Financiero Banamex lo ubican en 2.7 por ciento. Los únicos que siguen siendo optimistas son los que participan en la Encuesta de Expectativas Económicas del Sector Privado que levanta cada mes el Banxico, ya que ellos estiman en la encuesta de abril de este año que el PIB crecería 3.07% sin embargo, es de esperarse que la encuesta de Banxico correspondiente a mayo contenga un fuerte ajuste a la baja en la expectativa de crecimiento del PIB.

¿A qué se debe que pasan los trimestres y no veamos que el PIB mexicano despega? ¿Por qué el gobierno federal no puede cumplir sus promesas y siempre nos quedamos con el discurso de que el año que viene será mejor? Para tratar de contestar estas preguntas a continuación se mencionan algunas de las variables que han incidido en el débil desempeño de la economía nacional.

1. Débil confianza del consumidor. Como lo hemos señalado en múltiples ocasiones desde esta columna, si no existe confianza por parte de los consumidores nacionales (si se sienten pesimistas) estos simplemente optaran por cerrar sus carteras y tratarán de estar preparados para los tiempos difíciles. De acuerdo con el INEGI, el índice de Confianza del Consumidor (ICC) se encuentra en abril de este año en un nivel de 91.3 puntos, lo que indica que aún estamos considerablemente por debajo del nivel observado en enero de 2013, cuando este indicador se situó en 100 puntos.

2. Prolongado efecto recesivo de la reforma fiscal 2014. El gobierno federal nos ha dicho que la reforma fiscal fue un éxito ya que ahora hay más contribuyentes y porque se alcanzó un nivel máximo de ingresos fiscales. A este respecto tenemos que según un reporte de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), los ingresos tributarios de México representaron el 11% del PIB en 2014, lo que constituye el porcentaje más alto desde 1980. Esto desde luego es digno de aplaudirse, pero aquí el asunto es que la mayor recaudación de impuestos no se traduce en crecimiento económico a menos de que se destine a gasto de inversión por parte del gobierno. Así, este logro en materia fiscal representa un obstáculo para lograr el ansiado crecimiento económico.

3. Caída en el volumen y precio del petróleo. Si bien la actividad petrolera no representa un porcentaje muy elevado del PIB nacional, el que cada vez produzcamos menos barriles de petróleo, así como el hecho de que éste tenga un precio más bajo que los años anteriores, representan una presión a la baja para el PIB. El problema de PEMEX es tan grave que de acuerdo con un reporte de la propia empresa, en abril de este año tuvo la menor producción de los pasados 35 años y se situó en niveles observados en 1980-1981, al extraer un volumen de apenas 2.201 millones de barriles diarios.

4. Proliferación del contrabando y competencia ilegal. Un flagelo para que las empresas formales en México puedan crecer se llama contrabando y competencia ilegal, ya que a través de éste las empresas que no pagan correctamente los impuestos a la importación de mercancías, así como aquellas que destinan su producción para su venta en tianguis y mercados, obtienen una ventaja en costo respecto a las que si cumplen con el pago de impuestos y de cuotas de seguridad social para sus empleados. Esta situación constituye un círculo vicioso, por lo que cada vez hay más empresas y personas que están en esta actividad (aunque sea de manera parcial), ya que para muchos “es la única forma de competir” y no desaparecer.

5. Sobreendeudamiento de la población. Un factor adicional que limita el consumo privado y por lo tanto el crecimiento del PIB es el hecho de que la población en general está muy endeudada con la caja de ahorro formal o informal, con la casa de empeño, con el Infonavit, con bancos comerciales que dan créditos de nómina casi a cualquiera que lo solicite, entre otros. Esta situación ocasiona que muchas personas a la hora que reciben su sueldo ya lo tienen casi todo comprometido para pagar deudas, lo que deja poco para realizar compras de bienes y servicios.

6. Desaceleración económica en Estados Unidos. Si bien veíamos que el vecino del norte cerraba 2014 con muy buenos números, lo que nos hacía albergar esperanza de que en 2015 a través de las exportaciones nos pudiera impulsar, el arranque de este año nos muestra que eso no sucederá. La economía más grande del mundo creció 0.6% en el primer trimestre del año y de acuerdo con estimaciones de “GDPnow” es muy probable que su crecimiento en el segundo trimestre sea de apenas 0.7 por ciento.

¿Ante este panorama que puede entonces hacer el gobierno federal? Hemos mencionado en esta columna que se debe impulsar a las empresas exportadoras para aprovechar que ahora tenemos un tipo de cambio competitivo en torno a los $15.30 pesos por dólar, se debe dar una lucha frontal contra el contrabando y subvaluación de mercancías en las aduanas, se debe hacer un mejor uso del gasto público eliminando todo el gasto corriente que sea posible y volverlo gasto de inversión, se deben hacer ajustes al marco fiscal que incentiven la inversión productiva y la creación de empleos, deben darse más apoyos a las empresas a través de los programas de INADEM, entre muchas cosas más.

Lo que es muy importante es que el gobierno federal reconozca que para crecer no basta con la simple aprobación de las reformas estructurales, y que se requiere dar un impulso a las micro, pequeñas y medianas empresas con apoyos y programas concretos, además de crear un entorno favorable a los negocios combatiendo la ilegalidad.

Director General GAEAP.

alejandro@gaeap.com

www.gaeap.com

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