Opinión

¿Por qué desconfiar del Tiempo Compartido?

 
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hotel Los Cabos (Tomada de Hoteles.com)

Hace unos días, Interval llevó a cabo en Miami su Conferencia Anual de Inversión en Propiedades Compartidas, esquema que el común de la gente conocemos como Tiempo Compartido, el cual siempre resulta polémico.

Aunque posee oficinas en 16 países del mundo, Interval tiene su sede precisamente en esta ciudad de Florida y es una de las más antiguas e importantes del ramo. Básicamente, desde hace 39 años se encarga de coordinar intercambios vacacionales entre quienes tienen una propiedad de Tiempo Compartido; es decir, si usted adquirió a la empresa Villa Group –por poner un ejemplo– una semana o más al año para disfrutar de un departamento en, digamos, Puerto Vallarta, y ésta está afiliada a Interval, entonces no siempre tendrá que vacacionar en este destino de Jalisco, sino que podrá hacer intercambios con otros desarrollos, en otras ciudades de México o el mundo, que igualmente tengan convenio con Interval.

El crecimiento de empresas como Interval –no es la única en el mercado— depende de que la industria del Tiempo Compartido siga expandiéndose y de que la compañías inmobiliarias continúen construyendo más desarrollo bajo este esquema de propiedad.

A esta Conferencia Anual de Inversión, que se efectúa desde hace 17 años, me invitaron a formar parte de una mesa de análisis integrada por comunicadores, que terminó convertida en una intensa discusión con algunos de los escuchas –todos los participantes son gente que de alguna u otra forma tiene que ver con este segmento turístico–, entre los cuales se encontraban Marcos Agostini, vicepresidente sénior de Ventas y Servicio a Complejos en Latinoamérica de Interval, y Orlando Arroyo, presidente de Grupo Sunset, una de las principales empresas de este segmento en México, principalmente en el Caribe.

De todo lo que se expuso esa tarde y durante el evento, llamaron mi atención los datos duros de las estadísticas y los estudios que maneja esta empresa. Por ejemplo, al medir el nivel de satisfacción de sus clientes en México, su más reciente investigación sobre el perfil de sus afiliados –dado a conocer el mes pasado–, afirma que el 82% están satisfechos con su Tiempo Compartido; de éstos, la mitad asegura estar sumamente satisfecho. Nada mal.

La investigación, que en realidad es una encuesta que aplicaron vía Internet, sostiene también que el 37% de los afiliados que viven en México expresaron su deseo de adquirir más tiempo de vacaciones y el 61% demanda un departamento con dos habitaciones, lo cual reafirma la imagen de vacaciones familiares que tradicionalmente va asociada al concepto de Tiempo Compartido.

“Uno de los indicadores más sólidos y confiables del incremento en las compras de propiedad vacacional es la satisfacción con la compra inicial de Tiempo Compartido. El nivel de satisfacción que este estudio reveló es sumamente alentador y predice un buen futuro para el desarrollo de la propiedad vacacional en México”, comentó Agostini. A esto habría que añadir que, por mucho, México es el principal mercado en América Latina para el segmento de Tiempo Compartido. Al parecer, a los mexicanos nos encanta, aunque todavía no se ha convertido en un asunto aspiracional como en Estados Unidos.

No obstante, durante la mesa redonda nos preguntamos ¿por qué, si este modelo de negocio inmobiliario turístico tiene tan contundentes niveles de aprobación entre su clientela, la opinión no es tan altamente favorable entre quienes aún no se animan a invertir en el segmento?

Lo que expusimos en esa discusión fue que en éste, como en algunos otros negocios, se da el fenómeno de la realidad frente a la percepción, la cual, en muchas ocasiones se impone a la primera.

La industria del Tiempo Compartido vale miles de millones de dólares y muchos más se invierten cada año, lo cual habla de una industria exitosa en la actualidad y desde hace muchos años; sin embargo, usted mismo puede estar pensando en este momento que lo que ha escuchado o leído sobre el Tiempo Compartido va en sentido contrario, que hay que desconfiar, que hay fraudes o malos servicios.

Pero el punto es que, quien ya tiene un Tiempo Compartido, en su mayoría ha comprobado que hizo una buena compra –sin olvidar que hay un 18% de la encuesta que no se dijo satisfecha–, pero la cantidad de clientes contentos es muy superior a quienes tengan algo que reclamar.

No obstante, por desgracia para la industria, quienes se quejan tienen más repercusión en los medios de información y son quienes crean la percepción de que hay que desconfiar de un vendedor de Tiempo Compartido –quienes también a veces han abusado con sus estrategias de venta y no ganarían un concurso de popularidad.

El Tiempo Compartido siempre ha sido una industria pasiva y reactiva, que se ve obligada a hacer manejo de crisis cuando le surge alguna oleada de críticas y nunca se ha propuesto, preventivamente, hacer una campaña que hable de las bondades de este segmento. Ahí tienen un 82% que podría dar testimonio. Tan sólo Interval tiene dos millones de familias afiliadas que, multiplicadas por cuatro miembros, da un mínimo de ocho millones de clientes. Son muchos como para pensar que lo están haciendo mal, pero les falta trabajar en su imagen.

Correo:garmenta@elfinanciero.com.mx

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