Opinión

Por lo que se ve…

   
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Donald Trump

Donald Trump se convirtió –contra el pronóstico del mundo entero– en presidente número 45 de Estados Unidos el pasado viernes. Y su arranque no fue otra cosa, sino la confirmación de sus promesas y dichos –en su mayoría– respecto a lo señalado durante la campaña.

Entre sus primeras instrucciones estuvo la preparación de una ley provisional que anule de facto el Obamacare y establezca un plazo razonable para una nueva legislación en materia de salud. El decreto u orden ejecutiva fue firmada a menos de una hora de haber jurado como presidente. ¿Alguien tiene alguna duda?

En menos de 24 horas se anunció la convocatoria para revisar y renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y en 72 firmó la orden ejecutiva mediante la cual anuncia a los integrantes del TPP (Tratado Comercial Transpacífico) que Estados Unidos se retiraban de dicho acuerdo global de comercio. ¿Dudas?

Por lo que se ve, Donald Trump no se transformará en ningún otro personaje político que es 'moldeado' por el sistema. Uno que modifique sus afirmaciones extremas o alarmantes durante la campaña que lo llevó al cargo, ahora que lo ocupa. Trump cumplirá, en la medida de sus posibilidades y de los límites del Poder Ejecutivo, todas y cada una de sus 'promesas' –amenazas– al mundo, a sus vecinos, a los ciudadanos estadounidenses.

Por lo que se ve, su relación con los medios será áspera, sinuosa, llena de confrontaciones y de desacreditaciones. El ejercicio periodístico libre e independiente que define a la Unión Americana, lo han señalado ya múltiples analistas y editorialistas en el Times, el Post, el Herald y otros, enfrentará su desafío más grave desde el Watergate en 1975. Editores, reporteros, columnistas, articulistas, enfrentarán el reto de hacer su trabajo en el ámbito de la inseguridad y la persecución desde la Casa Blanca. El presidente en persona va a aprobar la lista de medios aceptados y convocados a eventos en la Casa Blanca. Se convertirá en el 'censor' en jefe de aquello que le molesta, lo critica o le incomoda.

Si desprendemos de su discurso de toma de posesión el “America First” como eje discursivo de su mensaje y pensamiento, es perfectamente coherente con lo que lo llevo a la Casa Blanca. La expresión más directa del nacionalismo primario, dirigido a las gradas, al aplauso fácil del trabajador que piensa haber perdido su empleo frente a los inmigrantes, y no frente a la robotización, la automatización de las líneas de producción.

El mundo inicia una etapa retardataria de regreso a valores nacionales básicos y esenciales, que no resuelven la grave problemática de la globalidad y la competitividad en mercados múltiples. Trump tendrá que encarar, tarde o temprano, que a pesar de los esfuerzos fiscales que pueda utilizar para mantener armadoras en territorio estadounidense, los salarios serán incompatibles entre un obrero de Detroit, contra uno de Querétaro o Puebla cuando llegue el momento. Es la esencia misma del capitalismo del que el propio Trump es producto. Nadie está peleado con su dinero, y los accionistas de Ford, GM o cualquier otra tendrán que recibir muchos beneficios para mudar una planta a una país más caro, de salarios más altos y de impuestos más elevados.

Por lo que se ve, los señores socios y aliados de la OTAN debieran estar muy preocupados cuando Trump les extienda la factura por los servicios de seguridad e inteligencia militar que les proporciona.

Por lo que se ve, China debiera estar muy preocupada por los difíciles escenarios que enfrentarán sus productos, activos y transacciones en Estados Unidos. El líder Xi Jinping ya se adelantó la semana pasada en Davos al señalar que “a nadie conviene una guerra comercial”.

El gobierno de México ha anunciado ya sus cinco premisas estratégicas, y los diez pasos de acción frente al gobierno de Trump. Con firmeza y determinación, el gobierno mexicano fortalece sus certezas, que consisten en todo lo que sí aportamos a la alianza, al acuerdo comercial, a los mil 400 millones de dólares diarios que intercambiamos.

Vamos a ver, en la mesa de negociaciones, cómo se implementa el proceso de acuerdo. Todos tenemos mucho que perder. Por lo que se ve, va a estar duro.

Twitter: @LKourchenko

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