Opinión

¡Por fin termina el 2014!

Este año había empezado con grandes y positivas esperanzas económicas, ya que recién se habían aprobado drásticas reformas estructurales, sin conflictos políticos ni sociales relevantes. Aunque todavía faltaba realizar los cambios legislativos en las leyes secundarias, se pensaba que ocurrirían sin grandes complicaciones, por lo que se había iniciado una tendencia optimista hacia el futuro de nuestro país entre los distintos inversionistas, aunque mitigada por los cambios fiscales.

Apoyaba este optimismo el hecho de que el nuevo equipo en el gobierno ya tenía más poder y experiencia, para así ejercer mejor sus funciones y responsabilidades administrativas. Esto propiciaba la creencia de que podrían ejecutar de mejor manera y de manera más honrada el gasto público que el gobierno anterior. Así, se pronosticaba un crecimiento de 3.9% en 2014, pero la realidad resultante de los distintos eventos externos e internos han revertido este optimismo y los datos confirmarán que el dinamismo será más cercano a 2.2%, con una inflación superior a 4% y un debilitamiento en el tipo de cambio en el segundo semestre.

Lo anterior a pesar de que la economía norteamericana ha logrado mantener un crecimiento cercano al doble del dinamismo de la mexicana. En contraste, las demás economías desarrolladas han tenido un comportamiento más débil, como sucede con Europa, en donde los distintos países continúan inmersos en diversos niveles de estancamiento con crisis financieras recurrentes, al igual que Japón.

Por su parte, China ha seguido en la senda de un menor dinamismo que, aunque positivo, reduce su demanda por materias primas, alimentos y productos energéticos. Todo lo anterior explica una parte de la caída en el precio del petróleo, afectando las perspectivas de los ingresos del país y del gobierno mexicano en el mediano plazo.

En el entorno político, la relación del gobierno ruso con el resto de Europa tuvo un fuerte deterioro en el año, como resultado de su anexión de Crimea y ha hecho temer una nueva crisis militar. Las sanciones comerciales y financieras impuestas a Rusia han deteriorado el comercio no sólo de ese país, sino que han tenido un impacto global.

Especialmente relevante ha sido la finalización del programa monetario expansivo de la Fed, lo cual impacta a los países periféricos más débiles. Mientras unos meses antes predominaba un exceso de liquidez en la banca internacional, en la actualidad se revierte este proceso, aunque todavía no se elevan las tasas de interés, pero ya se reducen los montos disponibles para invertir en los países menos desarrollados o con baja demanda interna. Por su parte, el aumento de los impuestos en México sí tuvieron un efecto en la demanda agregada, perjudicando el crecimiento interno.

Hay que recordar que en el actual entorno de economía abierta, elevar los costos e impuestos no sólo perjudica a las empresas, sino al empleo, ya que las empresas nacionales pueden sustituir su producción o a sus proveedores nacionales por extranjeros e importar los distintos productos que vende. Mayores costos crean empleos, pero… ¡fuera del país o en la economía informal!

Pues que bueno que por fin… ¡termina el 2014! 

Por otro lado… Algunos de los temas anteriores y muchos más se tratarán en el Seminario de Perspectivas Económicas 2015, en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), que en esta ocasión será en dos días, el jueves 8 y el viernes 9 de enero.

* Economista