Opinión

Poner orden en el ahorro popular

 
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Ficrea

Haga un ejercicio. Busque en internet “cajas de ahorro” y “fraude”, y se va a encontrar decenas de casos.

Hay algunos emblemáticos y muy cuantiosos. Seguramente aparecerá el nombre de José Cirilo Ocampo Verdugo, conocido como JOV. Hace cerca de una década, sus cajas de ahorro defraudaron a miles de personas en diversas entidades del país.

Otro caso muy sonado fue el de la Caja El Arbolito en el norte del país. Pero sume en esta lista a Crecicuentas en Yucatán; Caja Primero de Junio en Michoacán; Cofisur en Tabasco; Caja 30 de Agosto en Querétaro; y desde luego el escandaloso caso de Ficrea, por citar sólo algunos.

En diversas ocasiones se ha tratado de regular este sector y es visible que hasta ahora no ha sido suficiente.

El pasado 22 de abril, la Cámara de Diputados aprobó por 328 votos a favor, 35 en contra y 16 abstenciones, la nueva Ley de Ahorro y Crédito Popular, que intenta poner orden en el ahorro y crédito populares.

Con la legislación todavía vigente, una Caja de Ahorro Popular, en formato de cooperativa (caja básica), sólo requería de 25 socios y la autorización del presidente municipal en el lugar en el que se establecía. No es casualidad que en diversas cajas en las que han existido fraudes haya políticos o expolíticos involucrados.

La nueva ley, aprobada con votos a favor de los tres mayores partidos representados en la Cámara, es un intento de regular este tipo de instituciones y aplicar la norma básica de que las instituciones que capten recursos del público deben estar sujetas a la regulación de la autoridad.

En el caso de las llamadas Sofincos (Sociedades Financieras Comunitarias) seguirán existiendo las ya constituidas. Lo que se restringe en la nueva ley es la aparición de nuevas. Y en el caso de las llamadas Socaps (Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo) se establecerán límites máximos a los depósitos por depositante, de alrededor de dos millones a las personas físicas y de 7.5 millones a las personas morales, expresados en Udi para que se ajusten en el tiempo. Aunque menos del 1.0 por ciento de los clientes tiene depósitos superiores, no se aplicarán los límites de manera retroactiva. Por cierto que estos límites también valen para las llamadas Sofipos (Sociedades Financieras Populares).

La nueva ley en realidad lo único que hace es ordenar un sector en el que hay instituciones que podrían estar entre los 10 mayores bancos y que tenían una regulación muy laxa.

Es de esperar que esta semana sea aprobada por los senadores sin mayor problema, pues es de esos casos ahora raros en los que hay un respaldo de las mayorías de todos los partidos.

Sin embargo, habrá cierta molestia –ni modo– de un grupo de empresarios a quienes les costará más hacer negocio y de algunos políticos metidos a financieros, a quienes les pondrán más dificultades para obtener dinero de los más pobres.

En el caso del fondo de apoyo a los ahorradores del Ficrea, lo que esperamos es que se logre realmente hacer líquidos los activos de esta institución para que en realidad no sea “otro rescate”. Y que la autoridad no deje que pillos como Rafael Olvera (dueño de Ficrea) se los trague la tierra.

Twitter: @E_Q_

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