Opinión

Política, sexo y mujeres

 
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Donald Trump (Reuters)

Menos de un mes. A la publicación de esta nota, estaremos a menos de un mes de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Y aunque no sabemos a ciencia cierta quién será el siguiente presidente de Estados Unidos, y aunque las encuestas señalan que en este momento hay un 85 por ciento de probabilidades de que la siguiente presidenta de Estados Unidos sea Hillary Clinton, sabemos que en los siguientes 27 días, bueno, cualquier cosa puede suceder.

Pero, aun así, sin saber quién será el siguiente presidente del vecino país, hay varias lecciones que podemos aprender del proceso electoral 2016, que seguramente pasará como el más cuestionado en la historia de Estados Unidos.

Empecemos con lo más obvio y lo más reciente: los debates presidenciales. Aunque mucho se ha dicho y escrito sobre la necesidad de tener debates 'más parecidos' a los que se observan en el proceso electoral estadounidense, el debate de esta semana definitivamente cae en la categoría de a lo que 'no se debe aspirar' en una democracia. Lo que se puede resaltar del segundo debate entre Hillary Clinton y Donald Trump es que más que subrayar las diferencias en propuestas de políticas públicas, fue una competencia de cuánto se puede balconear de la vida personal y sexual de los candidatos. Y obviamente, una discusión de políticas públicas no puede competir con el morbo. Y aunque la Commission on Presidential Debates pudo detener a los operadores de Donald Trump de poner en primera fila a cuatro mujeres que acusan al esposo de la candidata y expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, de haber abusado de ellas, sólo el hecho de que se encontraran en el recinto del debate marca un precedente que seguramente es un ejemplo que se repetirá no sólo en los debates en Estados Unidos, sino en otras partes del mundo. Es de esperarse que la noche de los debates se presenten amantes, exparejas, socios defraudados, hijos no reconocidos, etcétera, para ser parte del show que ahora en adelante serán los debates. El Instituto Nacional Electoral deberá de tomar nota de esta nueva realidad de las expectativas creadas por los debates presidenciales en Estados Unidos.

Esto me lleva a la segunda lección que podemos subrayar del proceso electoral estadounidense: 'ellas' en la política. Si algo confirma este proceso electoral es que hay diferentes estándares para mujeres candidatas. Además de comentar sobre su vestimenta, sobre su capacidad de ser madre, esposa, hija, mujer, lo que demuestra este proceso electoral es que 'ellas' además tienen que responder por las actividades políticas, empresariales y sexuales de su esposo. Y en el caso de Hillary Clinton, el ser esposa de un expresidente definitivamente abre las posibilidades de que se cuestionen sus políticas públicas vinculadas con el mandato de su esposo de hace más de 20 años. Pero que la vinculen a los escándalos sexuales de su esposo es una injusticia. Especialmente cuando lo que está tratando de hacer el candidato Donald Trump es justificar su mal comportamiento señalando que el esposo de la candidata “hizo cosas mucho peores”. Ningún hombre candidato sería cuestionado por las actividades sexuales de su esposa o expareja. Así de sencillo. Será interesante observar cómo la 'presidenta Hillary' tendrá que definir una imagen separada de su esposo y de los cuestionamientos históricos de algunas de sus políticas públicas y de los escándalos personales. Adicionalmente, se tendrá que definir un nuevo rol para la pareja de la presidenta. ¿Qué responsabilidades tendrá? Seguramente Margarita estará observando este proceso para ir definiendo el papel de Felipe en 2018.

Un tercer tema que hay que subrayar es cómo los republicanos fueron incapaces de detener el secuestro del partido por parte de Donald Trump. No pueden argumentar que fueron sorprendidos o que Trump se robó la candidatura. Ahora los republicanos se encuentran en el peor de todos los escenarios: un candidato inviable que, aunque gane, pierde el partido. A diario siguen tomando distancia líderes y candidatos republicanos, cruzando los dedos para que puedan rescatar la Cámara baja y el Senado de los demócratas. El verdadero problema fue que no pudieron presentar candidatos sensatos, responsables y capaces que representaran un frente unido ante un electorado que desconfía de la clase política. Y eso es una lección para todos los partidos en México.

Lo que le está pasando al Partido Republicano perfectamente podría ser el futuro del PRI, un mal candidato, que divide al partido y que pierdan el poder en ambas cámaras.

Twitter: @Amsalazar

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