Opinión

Política anticorrupción globalizada

 
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Narco laboratorio

La clase política que tiene el poder en México no parece tener temor a la política anticorrupción internacional que está articulando Estados Unidos. Sigue protegiendo a algunos de sus más señalados personajes.

En mayo del año pasado tuvo lugar la primera Cumbre Global Anticorrupción, convocada en Londres por el entonces primer ministro David Cameron.

En ese encuentro -de más de cincuenta gobiernos- John Kerry, entonces secretario de Estado del gobierno de Obama, anunció el lanzamiento de un Centro de Coordinación Internacional Anticorrupción; también hizo hincapié en que el daño que la corrupción le causa a los estados es comparable al que provocan los 'extremistas'.

Kerry relacionó corrupción con narcotraficantes, lo cual es de sentido común, pero hasta ahí; el gobierno de Trump va mucho más allá en el caso de México, al asociar corrupción, narcotráfico y terrorismo islámico.

Eso convierte a nuestro gobierno en blanco de las políticas de seguridad nacional estadounidense, de la política anticorrupción internacional y en el fondo, de un intervencionismo más directo, más amplio y más profundo.

Tampoco es que Washington se proponga erradicar el narcotráfico o abatir la corrupción; va únicamente por la administración y mayor control del trasiego de drogas, y contra aquellos corruptos con autoridad que afectan o han afectado sus propósitos.

La mano estadounidense ha estado detrás de los recientes arrestos de Andrés Granier, exgobernador de Tabasco y de Tomás Yarrington, exgobernador de Tamaulipas, pero no ha conseguido que el sistema jjudicial mexicano persiga a Humberto Moreira, a quien el Departamento del Tesoro de Estados Unidos investiga por lavado de dinero y narcotráfico, ni de Fidel Herrera, contra quien existen denuncias por presuntas conexiones con Los Zetas.

Mientras tanto, en estos días se ha visto el arresto, en Perú, del expresidente Ollanta Humala y de su esposa, Nadine Heredia, acusados de haber recibido tres millones de dólares por parte de la constructora brasileña Odebrecht.

Esta semana fue condenado el expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, a nueve años y medio de prisión por estar vinculado con casos de corrupción, lavado de dinero y desviación de fondos públicos. Por causas semejantes está siendo investigada la expresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner. 

Entre las disyuntivas para limitar la corrupción en México, de entrada hay que descartar que el Estado se investigue y se castigue a sí mismo; la coadyuvancia internacional, que conlleva un mayor intervencionismo de EU en asuntos internos, es una de las vías; otra es la presión de la sociedad organizada. Eventualmente se cruzarían estas dos vías: la cuestión es cual conducirá a la otra.

http://estadoysociedad.com

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DERECHO DE RÉPLICA A HUMBERTO MOREIRA.
Replicamos de forma íntegra la respuesta que envió el exgobernador de Coahuila:


SEÑOR DIRECTOR
EL FINANCIERO

En su edición de 20 de julio de 2017 publican un artículo titulado México: Política anticorrupción globalizada firmado por Guillermo Knochenhauer en el que se me menciona en estos términos:

(…) La mano estadounidense ha estado detrás de los recientes arrestos de Andrés Granier, exgobernador de Tabasco y de Tomás Yarrington, exgobernador de Tamaulipas, pero no ha conseguido que el sistema judicial mexicano persiga a Humberto Moreira, a quien el Departamento del Tesoro de EU investiga por lavado de dinero y narcotráfio (…)

Sobre tal afirmación absolutamente falsa e injuriosa exijo una inmediata rectificación por su parte: El Departamento del Tesoro de EU no me investiga por lavado de dinero y narcotráfico como ahí se manifiesta.

Como les consta, se me ha revisado hasta el cansancio y he resultado exonerado de todas las infamias que contra mí han inventado. No pienso tolerar las difamaciones y los insultos que con tanta irresponsabilidad propagan. Me reservo, por tanto, el ejercicio de las acciones legales pertinentes.


21 de julio de 2017

Humberto Moreira