Opinión

Política agroalimentaria: dos foros

Dos eventos recientes acerca de políticas agroalimentarias. Primero, el pasado 16 de octubre se celebró el Día Mundial de la Alimentación cuya utilidad es que, al menos una vez al año, pone en la mesa de discusión el tema de la oferta y demanda de alimentos a nivel mundial. El segundo, de mayor alcance nacional, es el Foro Global Agroalimentario que organiza el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) el 23 y 24 de este mes.

El tema central que eligió la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para conmemorar el día de su fundación fue “Agricultura Familiar: Alimentar al Mundo, Cuidar el Planeta” lo que persigue, en los términos planteados por esa institución, combinar la producción agropecuaria de familias y pequeños agricultores con mejoras en la nutrición y en los medios de vida; proteger los recursos naturales y el medio ambiente; y alcanzar un desarrollo sostenible en zonas rurales. Todo ello deseable, pero que implica objetivos encontrados.

Establecer políticas públicas para aumentar los ingresos, la productividad y la producción de pequeños agricultores y que, al mismo tiempo, garanticen la protección de los recursos naturales es un reto complicado; si a eso se le suma obtener mejoras nutricionales en los bienes que producen, los múltiples objetivos son mucho más difíciles de alcanzar. ¿Cómo inducir a que un productor agrícola en tres hectáreas (de maíz por ejemplo), con un rendimiento de 2.8 toneladas por hectárea, y que genera un ingreso bruto a precios actuales de 29 mil 400 pesos al año sin deducir la inversión en semilla, trabajo, fertilizante, etcétera, se preocupe por no deteriorar los suelos, optimizar el uso de fertilizantes, pesticidas y herbicidas (si acaso los emplea), invierta en captación de agua para el cultivo (si tiene recursos para la inversión por pequeña que sea) y que no amplíe la superficie agrícola a costa de bosques y selvas (si puede)? Y que además ¿produzca bienes con alto contenido nutricional?

La FAO lo ha intentado en los últimos años con poco éxito; en México a través del Programa Especial de Seguridad Alimentaria (PESA) que, en conjunto con Sagarpa, busca esos objetivos múltiples. Sin embargo, los apoyos se han canalizado a buscar una diversificación de los ingresos de los pequeños productores en el medio rural, más que a fomentar esa “agricultura familiar” con mejoras en sus ingresos y protección al ambiente. Después de casi 70 años de la creación de la FAO pareciera que ya es momento de que concentre sus esfuerzos y recursos –que no son pocos– en objetivos alcanzables y concretos, y no en enunciados generales con escasa aplicación práctica para los países miembros.

Por otra parte, en el foro del CNA se busca analizar los “Cambios y Desafíos en la Producción de Alimentos” e incluirá discusiones acerca de hacia dónde van las actividades agropecuarias, cómo producir alimentos con sustentabilidad, qué tipo de ajustes requieren las políticas agropecuarias para producir más alimentos en un ambiente de incertidumbre y el papel de los instrumentos financieros para reducirla, entre otros temas.

Como todo evento de esa naturaleza, existe el riesgo de que las discusiones, planteamientos y propuestas se queden entre los “especialistas”, incluyendo las opiniones de los participantes (productores), y no pase de ser un convivio social y de relaciones para los negocios; sin embargo, dada la ausencia de una política agroalimentaria clara en el país que se ha caracterizado por “más de lo mismo”, pero de hace 15 años, ojalá del foro salgan propuestas concretas de política pública que rescaten algunos de los planteamientos de la pospuesta “reforma del campo”. Sobra decir que una vez más el sector está entrando en un ciclo de precios a la baja, que volverá a cuestionar la rentabilidad de las actividades agropecuarias y a poner de manifiesto la necesidad de instrumentar políticas que la estabilicen y garanticen la producción de alimentos en el corto y mediano plazos.

Twitter: @ruizfunes