Opinión

¿Podría cancelar Trump el TLC?

 
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¿Podría cancelar Trump el TLC?

¿Podría Donald Trump cancelar el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica?

Entre las múltiples amenazas que ha esgrimido el virtual candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos está la cancelación del tratado comercial que suscribió EU con México y Canadá desde 1993.

“El TLCAN es un desastre y ha vaciado nuestros estados de fábricas y trabajos”, dijo apenas el pasado 28 de abril. Y en diversas ocasiones ha referido que quiere terminar con él.

Una cosa es lo que quiera Trump y otra lo que legalmente esté en capacidad de hacer.

Efectivamente, de acuerdo con el artículo 2205 del TLCAN, es factible salir.

Dice lo siguiente el texto: “Una Parte podrá denunciar este Tratado seis meses después de notificar por escrito a las otras Partes su intención de hacerlo. Cuando una Parte lo haya denunciado, el tratado permanecerá en vigor para las otras Partes”.

Obviamente, la cancelación del Tratado requeriría la aprobación de las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos.

Aun bajo el supuesto de que mantuviera la mayoría republicana en el Senado de Estados Unidos, difícilmente obtendría los votos necesarios para conseguir echar para atrás el tratado, simplemente porque aún muchos republicanos simpatizan con el libre comercio.

En el fondo, en realidad, muchas de las amenazas que ha hecho Trump requerirían un respaldo legislativo que no se ve.

De hecho, en caso de ganar las elecciones, es probable que se convirtiera en un presidente sin respaldo de las cámaras en la medida que sus posiciones, particularmente las más extremas, no tienen simpatía de ninguno de los dos grandes partidos.

Sin embargo, no habría que desestimar los efectos de la simple amenaza de cancelar el TLCAN.

Es probable que produjera nerviosismo entre los inversionistas y que, además de generar inestabilidad financiera, produjera un escenario de incertidumbre, hasta que quedara evidentemente claro que no tiene respaldo para tal medida.

La razón de que no tenga soporte ese discurso es que más allá de la retórica, el TLCAN ha beneficiado fuertemente a Estados Unidos.

Tan sólo de 1999 a 2015 las exportaciones norteamericanas a México crecieron en 173 por ciento, es decir, a una tasa anual de 6.3 por ciento.

Al todo el mundo, lo hicieron en el mismo lapso en 4.8 por ciento.

Hay amplia evidencia de los beneficios para la economía, para las industrias y para el empleo norteamericano de los beneficios del TLCAN.

los legisladores, en muchos casos, están relacionados con sectores que han gozado de esos beneficios, por lo que difícilmente seguirían la retórica proteccionista de Trump.

Decían algunos viejos lobos de la política mexicana que entre los políticos era muy diferente el comportamiento de un aspirante a la candidatura presidencial, un candidato en campaña y un presidente en funciones.

En el caso de Estados Unidos también, entre otras cosas, por las limitaciones efectivas de su poder que tiene el presidente norteamericano, por lo menos en asuntos comerciales.

Insisto, esto no obsta para desestimar los riesgos de tener un personaje como Trump en la Casa Blanca.

Riesgos que, por cierto, debemos dedicarnos a evaluar objetivamente y documentar, para poder saber bien a qué nos podríamos enfrentar.

Twitter: @E_Q_

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