Opinión

¿Podemos? Sí PODEMOS, la opción española al poder

En memoria de Julio Scherer, ejemplo de periodista frente al poder.

PODEMOS, el nuevo movimiento-partido español apenas se fundó hace un año. Sin embargo, si cristalizan los pronósticos electorales de las más recientes encuestas, Pablo Iglesias, su líder, el politólogo de cola de caballo y 36 años de edad, puede convertirse en el próximo primer ministro de España, derrotando al conservador Rajoy y a su también joven contrincante del PSOE, Pedro Sánchez, a quien Iglesias criticó duramente en Sevilla el fin de semana pasado en la ceremonia de aniversario.

Como lo reitera en la entrevista a El País el domingo pasado, para él las ideologías significan poco; izquierda y derecha constituyen “juego de trileros” (juego tramposo de dónde quedó la bolita), metáforas que ya no son útiles en términos políticos. “PODEMOS quiere cambiar las reglas del juego”, le dijo hace algún tiempo al periodista Jacobo Rivero. “La división fundamental hoy es entre oligarquía y democracia; entre una mayoría social y una minoría privilegiada”.

La entrevista de Saiz y Manetto en El País es muy elocuente. Iglesias asegura que no pactará con el Partido Popular, pero critica severamente las posiciones políticas del PSOE, que considera ambiguas y cómplices de los problemas económicos y sociales que vive hoy España. Tendría que dar el PSOE un giro radical y reconocer que las políticas de austeridad fueron un error y que se precisa una restructuración del modelo económico y de la deuda para que pudiera haber alguna posibilidad de pacto, lo que considera improbable. Por otro lado, la entrevista deja ver mayor pragmatismo ante las realidades políticas de España, Europa y el mundo de hoy.

¿Cómo ha podido avanzar tan rápidamente PODEMOS en el escenario político español y europeo, logrando en mayo cinco puestos en la elección del Parlamento Europeo con 1.25 millones de votos, 8.0 por ciento del total? Se ha escrito mucho al respecto, pero yo recomendaría a mis lectores el excelente artículo publicado en la edición de febrero de la revista norteamericana The Nation, por Bécquer Seguin y Sebastiaan Faber: "Can PODEMOS win in Spain?" (sugerido por mi amigo Nestor Braunstein).

Según los autores, este primo español del partido griego Syriza nació alrededor de un conjunto de demandas económicas y sociales, articuladas y negociables, opuestas a la obsesión europea por la austeridad como único camino para superar la crisis económica y del empleo. PODEMOS ha propuesto recuperar el papel del estado, reestructurar la deuda externa, regresar al gobierno algunos servicios básicos como la salud y la provisión de energía, y establecer una renta básica universal que genere un nuevo curso de desarrollo, empleos y salarios para la sociedad española, afectada por un desempleo de 24 por ciento de la fuerza de trabajo y de 54 por ciento entre los jóvenes de 18 a 25 años. Eventualmente ha planteado una nueva Constitución que reemplace a la que pactaron los franquistas con la oposición, que consideran obsoleta.

PODEMOS es parte de una alianza emergente entre grupos y partidos similares de Grecia, Portugal e Italia que retan los principios liderados por la sra. Merkel y el Banco Central Europeo, que han resultado desastrosos para España y otros países mediterráneos en términos de estancamiento económico, deuda creciente y deterioro social. En el caso de España la tasa de pobreza infantil ha llegado a 36 por ciento y la distribución del ingreso es la peor de la UE. La corrupción es alta y los escándalos han afectado a políticos, partidos, la realeza y grandes empresarios.

Frente al deterioro económico y la pérdida de credibilidad de la clase gobernante, según el artículo de The Nation, el mensaje de PODEMOS ha tenido la virtud de ser claro y contundente, gracias a la inteligencia, elocuencia, sencillez y sentido común de sus líderes: Iglesias, Bescanza, Errejón y Monedero.

Pero igualmente ha sido importante que, en vez de desdeñar a los medios de comunicación, los hayan sabido utilizar a su favor, en especial a la televisión. Luis Giménez y Ana Domínguez, en su reciente libro, Claro que Podemos, insisten en que hoy la política se hace en los medios y que los líderes han sabido incluso capitalizar los numerosos ataques tramposos en su contra. A su habilidad y conocimientos de la ciencia política han agregado la proyección de una imagen joven y relajada hasta en el vestir, distante de los partidos políticos tradicionales.

“Nosotros no queremos ser un partido, ni una alianza de partidos -fue su grito inicial a partir de los grupos de indignados y los 28 intelectuales y activistas que inició el movimiento en mayo 15 de
2011-, ni pretendemos ser un nuevo producto en el mercado electoral, sino transformar la indignación en cambio político para recuperar la soberanía del pueblo”. Por ello formaron asociaciones vecinales populares y círculos de discusión que fueron y pretenden constituir todavía hoy día el meollo político de PODEMOS.

La otra cuestión que los ha distinguido es la capacidad de conjuntar posiciones y personalidades con cualidades políticas, éticas y de organización complementarias de asamblea dentro de una plataforma común -si bien gradualmente el posicionamiento de Iglesias emerge dominante.

La asamblea constituyente de septiembre y octubre resultó polémica y mostró algunas diferencias internas respecto al grado de inclusión y democracia a mantener para la acción política electoral. Iglesias ganó propugnando una acción más estructurada que la tradicional.

Por otro lado, se ha debatido el papel de las autonomías regionales y una posible alianza amplia de izquierda en 2016 si, como todo parece indicar, PODEMOS triunfará, pero no tuviera mayoría para gobernar. Hoy PODEMOS se enfrenta, dice el ensayo en The Nation, “a dos aspiraciones encontradas: mantenerse fiel a los principios igualitarios que le dieron origen y, por el otro lado, ganar elecciones, lo que implica conformar un mensaje atractivo para todos los españoles, jóvenes y viejos, progresistas y conservadores”.

Una experiencia interesante a seguir y evaluar desde un contexto tan complejo, desafiante y desarticulado como el mexicano.

El autor es investigador asociado del Colmex y presidente del Centro Tepoztlán AC.