Opinión

Pobres migrantes, tan cerca de Obama y tan lejos de Peña

Gracias a Dios por los migrantes. En este oscuro momento para nuestra economía, los mexicanos de allende las fronteras meten una vez más el hombro. Gracias paisanos por sus remesas, y asimismo que Dios los ampare de las crueles y esclavistas políticas de Barack Obama, porque el gobierno de Enrique Peña Nieto no lo hará.

La portada de ayer de El Financiero lo ilustraba perfectamente: mientras que México baja tres lugares en el ranking de destinos de inversión foránea, el último dato de las remesas revela que éstas registran su mayor alza desde 2006: 8.9 este año con respecto al mismo periodo enero-abril de 2013.

Ven, teníamos razón, es un signo de que Estados Unidos está creciendo, podrían argumentar en el gobierno de Peña Nieto, ese que ha abandonado a su suerte a los migrantes al considerarlos un tema “doméstico” de la Unión Americana.

Porque la administración de Peña Nieto sí reconoce a las remesas como un puntal de la economía nacional, pero para los emisores de las mismas no tiene ni una palabra de consuelo. Apenas la semana pasada, en la reunión de consejeros de BBVA Bancomer, el secretario de Hacienda Luis Videgaray destacó que entre “otros soportes para el consumo en lo que resta del año” están “las remesas que reciben muchas familias, particularmente de bajos ingresos, de familiares que están en los Estados Unidos, tuvieron un crecimiento muy importante, 16 por ciento crecieron en marzo, lo cual sin duda da un soporte al consumo”.

En contraste, hay silencio de parte de la Cancillería sobre la realidad acuciante que en últimas fechas ha sido reseñada con particular denuedo por The New York Times. Tan sólo por mencionar un ejemplo, el Times denunció el 24 de mayo que el gobierno de Obama es el más grande empleador de indocumentados, pero que eso no era lo más grave, sino que tolera condiciones de esclavitud en los centros de detención para migrantes, donde éstos son obligados a trabajar a cambio de (en el mejor de los casos) un salario de 1 dólar (sí, one US dollar) al día. El reportaje del Times, aquí la liga http://www.nytimes.com/2014/05/25/us/using-jailed-migrants-as-a-pool-of-cheap-labor.html?_r=3, detalla que en 2013 alrededor de 60 mil personas fueron sometidos a esas humillantes condiciones, violatorias de los derechos humanos. El texto incluye el testimonio Eduardo Zúñiga, mexicano de 36 años, que estuvo seis meses en un centro de detención de Georgia antes de ser deportado. Este paisano fue puesto a trabajar en la cocina de esa prisión, donde tras resbalar se lastimó los ligamentos de una rodilla. Los médicos le ordenaron reposo, pero los guardias lo amenazaron con enviarlo a una celda de confinamiento solitario si no cubría sus turnos en la cocina. Ahora vive en México y tiene que usar una muleta para caminar.

¿Cuánto dinero habrá enviado Eduardo antes de ser deportado? ¿Cuántos Eduardos como él hoy son humillados en centros de detención de Estados Unidos? ¿Alguien oyó a José Antonio Meade reclamar durante la visita del secretario de Estado John Kerry por las atrocidades que comete su gobierno? Nadie, ¿verdad? Por eso mismo sólo resta encomendar a Dios a ese puntal de nuestra economía que son los migrantes, porque con nosotros no pueden contar.