Opinión

Plis, ey, mundo, olvídense de nosotros, porfis

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Enrique Peña Nieto, presidente de México. (Archivo/Cuartoscuro)

¡Qué lata con los extranjeros! ¡Estábamos tan bien! Todos tranquilos. Todos felices. Bueno, no todos felices, pero los todos que sí importan estábamos okey hasta que, zas, dizque para ayudar, los extranjeros comienzan a investigar esto, a criticar lo otro. Nomás meten ruido con sus noticias negativas, con fijarse en lo malo, por qué asoman sus narices en temas que son nuestros, a ellos qué les importa si aparecen o no los normalistas o si robó o no robó un político.

Esto ya lleva rato. Demasiado rato. Presidente, ponga orden. Fájese los pantalones, póngales un hasta aquí. Con los panistas también pasaba, pero está clarito cómo a los gringos les repateó que haya vuelto el PRI. Desde entonces quieren movernos el tapete.

Imponer su agenda. ¿Qué creen que no nos damos cuenta? Ni que fuéramos puros indios.

Caray, si regresó el PRI es porque la neta estamos más agusto con ellos que con los panuchos. Este presidente, mi presidente, sí metió en cintura a la maestra, esa señora venida a más que nomás no captó que la cosa volvía a ser como antes, #megafail Elba! Este presidente sí entendió que lo que necesitamos es hablar menos de inseguridad y más del bizne, y por eso abrió el petróleo, el gas, la luz, bueno; si hasta un lleguecín le dio al ingeniero y ya nadie paga lada.

Ya estuvo, presidente. Que ya, que se vayan los del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes. ¿A esos qué se les perdió en Iguala? ¿A ellos qué si aparecen o no los revoltosos? ¿Como si en sus países la cosa estuviera rechinando de limpio? ¿Desde cuándo una centroamericana nos va a enseñar de justicia? ¿Pa’ qué se mete acá una colombiana, si en su país ni paz hay? Y los chilenos, esos son igual de corruptos, ¿qué creen que no vemos las noticias? Bueno, si hasta un gachupín nos quiere leer la cartilla. Pa’ criticar son rebuenos. Dijeron que no hubo incendio pero a ver, por qué no dicen dónde están los dizque estudiantes. Si quieren criticar, que se vayan a su país, aquí por qué.

Y ya que hablamos de gachupines. No, presidente, dígale al Rajoy que no se vale, que a sus empresas, como esa de OHL, aquí ni quién las investigue, no hay fijón si se atascan; entonces, ¿cómo es que ahora resulta que “descubren” corrupción en un exgobernador mexicano? O sea. No se deje, presidente. Está clarita la intromisión. No lo permita. Como decía no me acuerdo quién, será un sátrapa, pero es nuestro sátapra. ¿O cómo era el dicho? Usted me entendió, presidente. Dígale también al Felipe que no se vale, que nos regrese a Humberto y que no lo vuelvan a hacer.

Y ya haga algo con Obama, que es puro choro. Dígale que ya no más editoriales del New York Times, que ya no más recomendaciones para no viajar acá. Si se la pasan a todo dar en Vallarta, en San Pancho, en Ajijic, en Acapulco, en San Miguel. Llámele al moreno, presidente, y dígale que no sean hipócritas, somos sus proveedores de diversión y luego quesque se espantan. Ya chole.

Dígale al mundo, presidente, desde Davos que plis, porfis, nos dejen en paz. Que acá estamos –un poco asustados con el dólar, es cierto–, pero a toda madre. Recuérdeles que así son las cosas con el PRI: puede que un mugrero, pero uno muy patriótico.

Mejor hábleles del avión más caro del mundo, de la Hola, del Papa, de la Kate… De cosas padres, presidente. ¿Va?

Twitter: @SalCamarena

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