Opinión

Pistole, en mal momento ante la alerta


 
 
 
La nueva alerta antiterrorista de Estados Unidos llega en un mal momento para John S. Pistole, titular de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) —con sus 56,000 empleados la agencia más grande del Departamento de Seguridad de la Patria (DHS)—, luego de que el jueves un informe legislativo afirmó que los ilícitos y conductas inapropiadas de su personal aumentaron 26%o en 2010-12.
 
 
Ex vicedirector de la FBI, Pistole, de 56 años, fue el tercer candidato del presidente Barack Obama para la TSA, después de que sus dos anteriores nominados, Erroll Southers y Robert A. Harding, se descarrilaran por mentir al Capitolio y enfrentar conflictos de intereses; en general, podria decirse que su trabajo había resultado positivo en una dependencia muy impopular por las exhaustivas e incómodas inspecciones a las que son sometidos diariamente cientos de miles de pasajeros, estadounidenses y extranjeros, en los 450 aeropuertos donde opera.
 
 
Apenas el 19 de julio, Pistole advirtió que el saudí Ibrahim Hasán el Asiri, quien diseñó explosivos que pueden ocultarse en la ropa interior y participó en complots fallidos de El Kaida en la Península Arábiga en 2009, 2010 y 2012 —además de sobrevivir al ataque de un avión sin piloto estadounidense, al parecer en Yemen—, adiestró en sus técnicas a un grupo de seguidores.
 
Robos y sobornos
 
 
Sin embargo, la semana pasada la Oficina General de la Contraloría aseguró que las irregularidades en la TSA pasaron de 2,691 en 2010 a 3,408 en 2012. No se trata precisamente de casos menores: CNN recuerda que dos exempleados se declararon culpables de robar 40,000 dólares de una maleta ya revisada en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York, mientras que un oficial admitió que hurtó a viajeros 30,000 dólares en Newark, Nueva Jersey. Otros aceptaron sobornos de traficantes descubiertos con droga.
 
 
Pistole no ha hecho comentarios públicos sobre el reporte, pero David Cox, líder de la federación de trabajadores del gobierno, sindicato que representa a la TSA pese a los candados que los republicanos le han querido imponer en nombre de la “seguridad nacional”, dijo que los criticos “quieren arrastrarnos como nación de vuelta a la era previa al 11-S, cuando la práctica era utilizar un personal pobremente entrenado y guardias rentados con salario mínimo para proteger al público del terrorismo”.