Opinión

Píldora rosa

 
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Viagra femenino.

Gil vagaba por el amplísimo estudio como alma en pena. Nada lo consolaba, ni siquiera la noticia de que ya existe la píldora rosa, se llama Addyi, fabricada por la farmacéutica Sprout. Sí, se trata del primer viagra femenino. Addyi entra al mercado envuelto en una nube polémica. Gil lo leyó en su periódico El País en una nota de Silvia Ayuso desde Washington. El viagra femenino se desprende de las investigaciones y usos de los antidepresivos que actúan en el cerebro y no activan los flujos sanguíneos como en el caso del viagra masculino. En realidad se trata de un antidepresivo moderado inhibidor de la dopamina. ¿Cómo ven a Gil en el papel de un neurólogo serio, estudioso de los neurotransmisores?

Libido cañona
La Agencia del Medicamento de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) dio por fin el visto bueno a estas píldoras del paraíso masculino y femenino, como la película de Jean Luc Godard (breve chiste culto, pfff). Ah, il faut tanter de vivre (Valéry: intentemos vivir, El Cementerio Marino, Gil viene cultísimo este viernes) se acabaron esas noches de desesperanza en vela, en su lugar vendrían noches de exaltación en bola (vela y bola, sí).

El objetivo de Addyi es tratar el descenso de la libido en las mujeres, pero no cualquier páramo del deseo, sino el trastorno del deseo hipoactivo en mujeres premenopáusicas (TDSH por sus desdichadas siglas en la vida íntima). Caracho: no somos nada; o bien, somos todo, como ustedes digan y manden.

EL TDSH ha sido definido, cuenta Ayuso, como “la deficiencia o ausencia de fantasías y deseo de actividad sexual que causa una marcada angustia o dificultad en el trato interpersonal”. En el amplísimo estudio se oyó un lamento: ay, mis hijoos disfuncionales. Para Gil es inadmisible que las fantasías desaparezcan. Un día que Gamés andaba de capa caída inventó algo para salir de la cárcel de la inacción sexual: un granero dentro de una granja de Alabama. En esas estaba cuando dos granjeras de nocaut entraron en busca de sexo duro. Gilga observaba entre alfalfa de Alabama y semillas de centeno útiles para fabricar un whisky blend que Gamés jamás beberá.

Las granjeras se hacían felices una a otra mientras Gil observaba, y así, antes de entrar en acción. Y no le vengan a decir a Gilga que los graneros de Alabama no son sensuales, y las granjeras. En fon, no nos vamos a poner a discutir. Si la capa en el suelo pertenece a una mujer, pues entonces en el mismo granero de Alabama entran dos granjeros, o granjeras, o lo que ustedes quieran y manden que para eso las fantasías son fantasías.

Cariño nuevo
Addyi estará a la venta este año en Estados Unidos. Aunque se le compara con el viagra masculino, la píldora rosa es la primera que intenta inducir el deseo, crearlo en la mente. Aigoeeei. La mujer que quiera fabricar deseo deberá tomar esta píldora durante semanas para ver los primeros resultados. La flibancerina o Addyi se acompañará de advertencias terribles como por ejemplo una alerta para que no se consuma con alcohol pues podría ocasionar hipotensión e incluso pérdida de la conciencia. Nada, una desgracia, Gil lo sabe: “si bebe, no maneje; si bebe no coja”.

Javier Sampedro ha escrito esto en El País: “¿Una píldora que aumenta el deseo femenino? Bueno, es difícil estar en contra”. Llevado por su conocimiento del sexo femenino, mju, Gil inducirá el deseo inventando diversas fantasías que combinadas con el Addyi producirán encuentro de órdago y ¡órdiga! (gran palabra).

Ustedes han llegado en una expedición pionera al planeta rojo. Se encuentran en completa soledad. ¿Siguen a Gil? De pronto, dominados por la terrible atmósfera marciana, ustedes sienten un como no sé qué en Marte, pero los trajes de la NASA, ya saben, ¿qué mano entra ahí? ¿Siguen a Gil? Entonces se quitan el casco, la escafandra, o como se llame la madrola ésa, y sienten de inmediato la falta de aire. El primer beso debe ser sin aire. ¿Siguen a Gil? Regresan a la nave madre y dentro viene la desnudez: el amor ingrávido, gran cosa. ¿Qué tal? Sintieron deseo, no lo nieguen. Gamés tiene más tramas del deseo, tan originales como intensas, tan intensas como ecitantes (sin x).

La máxima de Amiel espetó dentro del ático de las frases célebres: “El destino puede seguir dos caminos para causar nuestra ruina: rehusarnos al cumplimiento de nuestros deseos o cumplirlos plenamente”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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