Opinión

Piketty o el poder de las buenas preguntas, la claridad y el rigor

Pocos libros en ciencias sociales y, en particular, en economía, son best-sellers. Es raro así que un libro larguísimo –Capital in the the 21st Century–, escrito por un economista -encima francés-, se haya convertido en un éxito de ventas y en el disparador de debates muy importantes y disputas acaloradísimas a nivel global.

La celebridad del libro de Thomas Piketty tiene todo que ver con sus preguntas (¿cómo ha evolucionado históricamente la desigualdad en las economías más desarrolladas y por qué?) y con su tesis central: la desigualdad va en aumento en el mundo y esa desigualdad está inscrita en el ADN del capitalismo. Tiene todo que ver con ello, pues, más allá de la disputa sobre la precisión de algunas de sus cifras desatada por el Financial Times, el asunto de la desigualdad es visibilísimo y nos toca a todos, aunque –claramente- de distintas maneras.

Se agradece un trabajo que ofrece una explicación clara de lo que vivimos todos, todos los días desde hace ya varias décadas en la vida cotidiana: el aumento brutal de la desigualdad –notorio, incluso, en un país secularmente tan desigual como México–. Se agradece también el trabajo monumental de armar series largas de datos históricos sobre el crecimiento poblacional, el crecimiento económico y la evolución de la distribución del capital y el ingreso. Se agradece, finalmente, un economista que vuelve otra vez inteligible “lo económico” y que nos cuenta con datos y viñetas, tomadas de Austen y Balzac, de qué está hecha y a qué huele la desigualdad de carne y hueso.

Destacan entre los principales hallazgos y tesis del libro los siguientes: Primero, la disminución de la desigualdad durante la segunda posguerra constituyó un hecho atípico en términos históricos. Dicho de otra manera, lo típico en el capitalismo, en particular cuando el crecimiento poblacional y económico son bajos, es que la acumulación del capital –normalmente en pocas manos– crezca más rápido que el crecimiento del Producto Interno Bruto. Si la desigualdad disminuyó durante la segunda posguerra fue porque se destruyó mucho capital a causa de las guerras y porque los gobiernos de los países desarrollados adoptaron políticas que regularon y disminuyeron las ganancias de los propietarios de capital en beneficio de la mayorías y, muy especialmente, de las clases medias.

Segundo, de 1970 a la fecha la “sombra” de la crisis del 20 y de las guerras perdió fuerza y se reimpuso el patrón “típico” del capitalismo de concentración del capital y aumento de la desigualdad (en mucho, por la disminución del crecimiento poblacional y económico a partir de entonces).

Tercero, el enorme aumento de la desigualdad de 1970 a la fecha tiene dos causas centrales (mismas que se complementan y retroalimentan entre sí): la recuperación del precio del capital y, sobre todo, de la importancia del capital heredado como fuente del ingreso de los más ricos, por un lado, y el hecho de que los salarios de los directivos empresariales –supermanagers– del más alto nivel se hayan disparado a la estratósfera en relación a los salarios medios (en particular en Estados Unidos, pero no sólo ahí).

Pueden resumirse las tesis centrales de Piketty, pero, a diferencia de muchos libros sobre temas similares, éste es uno para leer completo. Básicamente, porque contiene ideas, datos y conocimiento extraordinariamente valiosos para entender el mundo en el que nos tocó vivir.

Para poderlo aprovechar cabalmente en México, sin embargo, convendría muchísimo contar con la información sobre los ingresos de nuestro 1.0 por ciento más rico y su evolución en el tiempo. Y digo que convendría, pues lamentablemente los mexicanos no tenemos, hoy por hoy, acceso a esa información.