Opinión

PIB y pobreza mal medidos: peligro

 
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pobreza, mujeres, indígenas (Cuartoscuro/Archivo)

Durante los últimos meses una nueva categoría de discusión ha emergido en los círculos económicos. Se trata de si el INEGI mide o no adecuadamente el crecimiento del PIB y si el Coneval hace lo propio con el número de pobres. La idea es esta: el PIB crece con más vigor de lo que se reporta; mientras el número de pobres sería mucho menor si utilizáramos metodologías internacionales para cuantificarlos.

La mención más fuerte en relación con el PIB la hizo Guillermo Ortiz, el presidente de BTG Pactual México, quien declaró que si se observaran las variables del lado de la demanda se reportaría un mayor vigor del Producto. A su vez, el Jefe del SAT Aristóteles Núñez, también mencionó el tema, lo que motivó polémica, con el mejor artículo al respecto escrito por Gabriel Casillas, al decir: “considero que el jefe del SAT criticó la pérdida de correlación entre el crecimiento de los ingresos tributarios y el crecimiento del PIB”. A su vez, en relación con la medición de la pobreza, el Secretario de Desarrollo Social ya ha hablado de la necesidad de que el Legislativo revise los parámetros para medirla, incluyendo la canasta de productos y servicios que son relevantes para ello.

Un tema que debe preocupar a quienes alimentan esta discusión es la implicación que puede tener la revisión. Si en el siguiente año terminamos por catapultar el crecimiento del PIB y por reducir el número de pobres, ambas modificaciones serán utilizadas por la izquierda –notoriamente por AMLO, presidente de Morena– para urdir una nueva ola de argumentos respecto de lo que el gobierno reporta como métricas de desempeño.

Es clarísimo el riesgo. Si para 2017 baja el número de pobres, digamos, en 10 millones, mientras el PIB es reportado con crecimientos de 4 por ciento, AMLO tendrá parque: este fue el gobierno que nos engañó, que quiere hacernos creer que mágicamente hay más crecimiento y menos pobres. Cualquier candidato que emerja de las filas del PRI sería una especie de cómplice de las cifras maquilladas, y ningún aval internacional que venga de la OCDE, el Banco Mundial o el FMI revertirá la idea de que el gobierno de Peña cuchareó las cifras del PIB o maquilló las de la pobreza.

Si el INEGI y el Coneval modificarán dos de las mediciones más relevantes del desempeño económico, es indispensable que construyan con urgencia la narrativa y una discusión para lograrlo. Un ejemplo de un trabajo bien hecho con algo similar fue el tema del salario mínimo, que en cosa de un año pasó de foros internacionales auspiciados por Miguel Mancera, a discusiones en los partidos y finalmente a la aprobación de una Ley que elimina la indexación de ese indicador a un sinnúmero de temas cotidianos.

Twitter:@SOYCarlosMota

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