Opinión

Petróleo, dólar
e impunidad,
principales amenazas

La buena noticia es que en este año la economía mexicana crecerá más del 1.4 por ciento de 2013.

La mala es que sólo crecerá alrededor de 2.3 por ciento, según el consenso de los principales analistas en el mercado.

De ser así, el promedio de crecimiento en los primeros dos años de gobierno del presidente Enrique Peña sería de 1.8 por ciento, muy inferior al potencial de México.

Las cifras del Inegi sobre el crecimiento del PIB en el tercer trimestre del año –2.2 por ciento anual y 0.5 por ciento trimestral– dejan ver el siguiente escenario:

La economía mexicana continúa creciendo, pero a tasas bajas. De hecho, con cifras desestacionalizadas creció a un ritmo más moderado que en el segundo trimestre.

La desaceleración se debe a un menor dinamismo en los sectores industrial, de servicios y comercio, cuyo desempeño reflejó la debilidad del mercado interno en el periodo.

Si bien la evolución económica en el tercer trimestre estuvo en línea con lo esperado, resultó afectada por la menor plataforma de producción de Pemex.

Si se asume un crecimiento anual de 2.3 por ciento en 2014, habría que esperar que el PIB se acelere a ritmo de 3.5 por ciento en el cuarto trimestre.

Los datos del tercer trimestre sugieren que el débil crecimiento del primer semestre del año va quedando atrás, pero a paso lento.

Los distintos pronósticos de los analistas anticipan que la economía mexicana se acelerará en los próximos meses.

Así también lo sugieren algunos indicadores recientes que presentan signos de recuperación, como el empleo formal y las ventas de autos nuevos y de las tiendas de la ANTAD en octubre.

Las perspectivas para 2015 son de un crecimiento de 3.7 por ciento a tasa anual, en promedio, según el consenso de analistas en la Encuesta Banamex de Expectativas.

Pese al impulso que puedan traer las reformas estructurales, el escenario de crecimiento para el año entrante está sujeto a una serie de factores de riesgo:

Uno es la caída en la plataforma de producción de Pemex, que a partir del tercer trimestre del año dejó de ser un “factor transitorio”.

En agosto se recortó de 2.52 millones de barriles diarios previstos originalmente, a 2.35 millones estimados para el cierre del año, debido al contenido de agua en la producción.

Otro es el menor dinamismo de la economía mundial, particularmente de Estados Unidos, cuya recuperación podría verse afectada por la apreciación generalizada del dólar.

Uno más es la volatilidad en los mercados financieros internacionales derivada de la incertidumbre sobre la evolución futura de la actividad económica global.

Y otro es la incertidumbre causada por los acontecimientos recientes de impunidad y violencia en México, que podrían deteriorar la confianza en el país.

Esos factores de riesgo no sólo pueden frenar la recuperación de la economía, sino modificar las estimaciones de crecimiento para 2015.

Twitter: @VictorPiz