Opinión

3 pésimos hábitos de los usuarios de tarjetas
de crédito

 
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Crédito

Sacó su cartera y dudó. Sólo tenía que garantizar su estancia en un hotel. Al abrirla, no pude evitar observar que portaba unas siete tarjetas de crédito de distintos bancos. Tomó una, la sacó y la volvió a guardar. Tomó otra, la sacó y nuevamente la guardó. La operación la repitió cuatro veces.

El hecho hubiera parecido irrelevante de no ser porque quienes pacientemente esperábamos en línea alcanzamos a escuchar que una tarjeta había sido declinada. La operación tuvo que repetirse un par de ocasiones con otros plásticos hasta que el hombre detrás del mostrador obtuvo la autorización que requería.

Alguien tendría que decirle a esa persona que comete un grave error al disponer de tantas tarjetas, que hace muy mal al no cuidar su perfecto estado y que está peor cargarlas todas en un viaje regular.

Pero entre que ello suceda, la ocasión me invitó a reflexionar sobre tres malos hábitos que suelen estar más presentes de lo deseable entre conocidos y colegas:

1.- Falta de conciencia de los flujos comprometidos.- Una tarjeta de crédito no es una extensión de tu poder adquisitivo. Es un simple medio de pago, con algunos servicios adicionales asociados. Es un 'te pago al ratito'.

En algunas ocasiones, dado sus seguros y garantías extendidas, es mejor que el efectivo. En las más, sin embargo, es una permanente tentación para y posibilidad de gastarte el dinero que todavía no has ganado. Cuando firmas una compra o pago de servicio, estás comprometiendo el pago de algo que decidiste hoy con tus flujos de efectivo futuros. Si los tienes, bien. Si no, puedes estar comprando un problema.

2.- Saturación permanente de la línea de crédito asignada.- Si bien una tarjeta de crédito es una opción de financiamiento, está diseñada para serlo de corto plazo. Típicamente entre 15 y 25 días. Es un mecanismo carísimo para financiar endeudamiento necesario de mediano y largo plazos. Es un pésimo hábito financiero acostumbrarse a vivir 'con las tarjetas a tope'.

Si se tiene que deber cierto periodo de falta de liquidez, conviene cuidar que 50 por ciento de la línea asignada esté libre de deuda y siempre pagar de tres a cuatro veces el monto mínimo indicado para pago en la fecha correcta. Las más de las veces, tenerla saturada y pagar el mínimo refleja falta de solvencia del titular.

3.- Incapacidad para mantenerlas en ceros.- Aunque los bancos suelen premiar el uso continuo de las tarjetas de múltiples formas, el usuario responsable debe vivir bajo la premisa de que las tarjetas hay que tenerlas y no necesitarlas (en estricto sentido del término) versus necesitarlas y no tenerlas.

Una tarjeta es una muy conveniente opción para hacer frente a uno o varios imprevistos que la vida nos puede presentar, pero para que resulten opción en tales momentos, se deben mantener libres de endeudamiento.

En México es relativamente fácil obtener varias tarjetas de crédito. Dos personales, de dos instituciones crediticias distintas, son más que suficientes para garantizar un servicio ininterrumpido ante alguna contingencia. Cuatro, seis o más son casi una locura.

Si eres del 47 por ciento de usuarios de tarjetas que paga el total gastado el día que le corresponde y has creado un historial de crédito impecable, enhorabuena. Pero si eres del 53 por ciento que usa ese medio para financiarse, más vale que lo estés haciendo de manera inteligente y responsable.

Y es que, si bien las tarjetas de crédito son un gran invento del mundo financiero, nunca se debe perder la capacidad de asombro ante lo sencillo que resulta usarlas y lo no tan sencillo que por momentos resulta pagarlas.

* El autor es empresario y conferencista internacional.

Twitter: @mcandianigalaz

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