Opinión

Perspectivas económicas nacionales para 2018

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México

La economía nacional sufrió dos grandes shocks provenientes del exterior el año pasado, que fueron la política monetaria restrictiva de Estados Unidos y la entrada en funciones de un gobierno en ese país, con un enfoque muy agresivo hacia México y opuesto al existente en las décadas pasadas.

Con base en lo anterior, pronostiqué en esta columna que lo anterior se reflejaría en una mayor devaluación del peso mexicano y en consecuencia mayores tasas de interés, así como en una reducción paulatina de la demanda interna. Por lo mismo, habría una mayor tasa de inflación y un menor crecimiento del PIB, todo lo cual ha venido ocurriendo.

La reacción del sector público fue la correcta para enfrentar este difícil entorno externo, al permitir que se hicieran los ajustes internos al menor costo posible en términos de actividad económica y desempleo. Por un lado, el Banco de México ha consentido el ajuste en las variables monetarias por medio del aumento en las tasas de interés de corto plazo y por el otro la Secretaría de Hacienda ha logrado mantener el déficit fiscal dentro del presupuesto original.

A pesar de lo anterior la inflación fue más elevada de lo pronosticada por un incremento en las expectativas de los mercados por varias razones, siendo una de las más importantes el incremento en el salario mínimo, que sirve de referencia, así como por los mayores precios de los energéticos, la volatilidad del tipo de cambio y los terremotos de septiembre pasado.

Para 2018 se mantendrá e incluso se agravará el entorno externo negativo por varias causas: 1) Seguirá la política monetaria progresivamente contraccionista de la Fed, que elevará aún más las tasas de interés en Estados Unidos. 2) Es posible que el gobierno norteamericano anuncie la cancelación del TLCAN en los próximos meses, lo cual no ocurriría de manera inmediata e incluso podría no suceder (de acuerdo a los procedimientos legales internos de aquel país), pero si provocará una fuerte incertidumbre y volatilidad en los mercados financieros, no sólo de nuestro país, sino de otras partes del mundo. 3) La recientemente aprobada reforma fiscal en Estados Unidos obligará a las autoridades fiscales mexicanas a reaccionar para que las empresas no pierdan competitividad por los menores impuestos norteamericanos. Sin embargo, reducir impuestos en México debe ser compensado con una reducción equivalente en el gasto público para evitar un mayor déficit público, lo cual es extremadamente difícil en un año de elecciones.

Por lo tanto, es posible que se mantenga el gasto público dentro del presupuesto en la primera mitad del año y que en el segundo semestre, pasando las elecciones, se lleve al cabo un fuerte programa de austeridad, para mantener el equilibrio de las variables macroeconómicas.

Lo anterior permite concluir que es posible que se mantengan un crecimiento económico inercial con tendencia a la baja en la primera parte del año, con una menor tasa de inflación por efectos estadísticos. Por su parte, el tipo de cambio reaccionará como resultado del entorno político y monetario en Estados Unidos, lo cual impedirá una reducción relevante en las tasas internas de interés e incluso es posible que tengan incrementos adicionales.

Habrá que estar pendientes de cambios drásticos en la economía nacional, dependiendo de la decisión del gobierno norteamericano de continuar en el TLCAN y de los resultados de las elecciones de julio próximo en México y de las legislativas en noviembre en Estados Unidos. El triunfo de un candidato populista en nuestro país con excesivas promesas que signifiquen un incremento extraordinario en el déficit fiscal serán mal vistas por los inversionistas, lo que resultaría en salida de capitales, mayores tasas de interés y un tipo de cambio más débil.

El año de 2018 será muy importante para la economía mexicana en las próximas décadas. De las decisiones y acciones que se tomen en el aspecto político y económico dependerá el futuro de varias generaciones de mexicanos.

Estos temas y otros más se tratarán en el tradicional seminario de Perspectivas Económicas, de la Asociación de Exalumnos del ITAM, que preside Alfredo Orellana, el cual he organizado por más de dos décadas y que en esta ocasión tendrá lugar el próximo jueves 11 de enero en la universidad.

* El autor es economista.

Opine usted: benito.solis@solidea.com.mx

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