Opinión

Persiste el dilema
en el Banxico

1
 

 

Agustín Carstens, gobernador de Banxico (Cuartoscuro/Archivo)

A diferencia de la anterior, en la última reunión de la Junta de Gobierno del Banco de México el énfasis de las discusiones entre sus miembros estuvo puesto en el momento en que debe ajustarse la política monetaria mexicana, en vista de que el Banco Central estadounidense está preparándose para incrementar su tasa de interés de referencia.

De acuerdo a lo discutido, existen al menos tres rutas por las que podría transcurrir la política monetaria de México:

1. En un escenario de volatilidad de los mercados financieros, que provoque abruptos movimientos de capitales y ajustes desordenados en los mercados financieros, la tasa de interés de referencia mexicana tendría que aumentar antes que en Estados Unidos

2. En el caso de no presentarse dicho escenario, al interior del banco existen dos visiones: una, que considera que el aumento de la tasa de interés mexicana debería llevarse a cabo inmediatamente después de que lo haga la Fed, y, la otra, “esperar a la decisión de la Reserva Federal para incorporar dicha información en el proceso de decisión de la política monetaria en México”, lo cual no necesariamente quiere decir que habría que aumentar la tasa de interés.

Queda claro que en el escenario de un posible deterioro de las condiciones financieras internas previo al aumento de la tasa de interés de política en Estados Unidos, el Banco Central mexicano no tendría otra alternativa que aumentar la tasa de interés de referencia antes que lo haga la Fed, independiente de las razones que existan para hacerlo inmediatamente después o no hacerlo. Esto debido a que la prioridad en tales circunstancias sería la de evitar un escenario de inestabilidad financiera.

Si este no fuera el caso y los mercados financieros internos asimilaran ordenadamente el aumento de la tasa de interés de Estados Unidos, los funcionarios del Banco Central empiezan ya a mostrar sus diferencias.

Al menos uno de los cinco miembros de la Junta de Gobierno cree que el Banco de México debe incrementar la tasa de interés inmediatamente después de que lo haga la Fed, debido a que piensa el cambio en la postura monetaria relativa entre México y Estados Unidos podría alentar la fuga de capitales y provocar inestabilidad financiera interna.

Por otro lado, uno o dos de dichos miembros considera implícitamente que se debe esperar, porque creen que la tasa neutral de interés (la que equilibra el ahorro con la inversión de la economía) debe haber bajado a consecuencia de la caída inflacionaria, provocando que la tasa de interés monetaria o de referencia aumente en términos relativos. Si esto fuera así, no tendría mucho sentido aumentar adicionalmente la tasa monetaria siguiendo el aumento de las tasas en Estados Unidos.
Sin embargo, no hay nada en lo absoluto que nos diga que la tasa neutral de interés ha bajado en México, por lo que la afirmación anterior no pasa de ser un ejercicio teórico.

Sobre la fuga de capitales que podría provocar el cambio en las posturas monetarias relativas, considera que si bien podría suceder en el corto plazo, en el mediano y largo no, pues los flujos de capitales se guiarían más por el diferencial de tasas.

En conclusión, todo parece indicar que al interior de la Junta de Gobierno del Banco Central no se ha resuelto todavía el dilema de si aumentar o no la tasa de interés. Ya se sabe que si la aumenta va a afectar a la economía, y si no, puede provocar una crisis parecida a la de 1994. Diferente sería la situación si la combinación de política económica hubiera sido restrictiva en términos monetarios y expansiva en términos fiscales.

También te puede interesar:
¿Sirven las cifras fiscales?
Información asimétrica e incompleta
Crecimiento 2016