Opinión

“Perdimos ‘Pollo’, perdimos”

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El presidente Enrique Peña Nieto nombró hoy a Virgilio Andrade como nuevo titular de la SFP. (Cuartoscuro)

Cuenta Gonzalo N. Santos en sus Memorias que cuando ya se acercaba el proceso de sucesión presidencial del veracruzano Adolfo Ruiz Cortines, éste recomendó a algunos de sus subalternos que revisaran con todo cuidado los papeles y la situación financiera, fiscal y de todo tipo de su secretario de Agricultura, Gilberto Flores Muñoz, con objeto de quitarle toda mancha.

Habiendo trascendido esta indicación presidencial, se dio por sentado que el sucesor que Ruiz Cortines dejaría era el político nayarita, mejor conocido como El Pollo en los medios políticos.

Como al final de cuentas, el astuto Ruiz Cortines engañó a todos, y se inclinó por su secretario del Trabajo, el mexiquense Adolfo López Mateos, se hizo célebre la expresión que usó para informar a Flores Muñoz de que él no sería ‘el bueno’: “Perdimos ‘Pollo’, perdimos”.

Hay alguna distancia entre la costumbre de “limpiar” el nombre de un posible candidato priista a la presidencia, para que no le encontraran una cola muy larga, y la circunstancia actual en la que un funcionario del gobierno, el secretario Virgilio Andrade, va a investigar si el presidente Peña no influyó de alguna manera para que se beneficiara al empresario con el que directa o indirectamente hizo transacciones inmobiliarias.

Sin embargo, en los últimos dos días ha existido gran confusión pues hay quienes creen que las medidas anunciadas por el presidente sustituyen al sistema nacional anticorrupción que desde hace meses se debate en la Cámara de Diputados.

Es obvio que en ningún lugar del mundo va a ser aceptable que a un jefe de Estado lo vigile exclusivamente un subordinado.

Para ello existe la división de poderes, y además, instituciones autónomas, que están consideradas en las iniciativas que se debaten en el Congreso.

Si Virgilio Andrade hace bien su trabajo, con el marco legal vigente, deberá detectar si los procedimientos de asignación o licitación en los que estuvo involucrado Juan Armando Hinojosa fueron hechos correctamente o hubo violaciones de la norma, y de ser el caso determinar de quién habría sido la responsabilidad.

Pero, más allá que lo que específicamente haga el nuevo titular de la Función Pública, estamos con el “momentum” necesario para crear un tejido institucional que prevenga la corrupción, que vigile adecuadamente para detectarla de manera oportuna, y que tenga las herramientas para castigarla.

El autor del libro que le citaba al principio, el eterno cacique potosino Gonzalo N. Santos, hizo célebre otra frase: “En política, la moral es un árbol que da moras”. Por décadas, esa fue la filosofía de la política mexicana.

Si como resultado de todo este proceso que vivimos se logra construir un sistema anticorrupción robusto y moderno, se identifican los potenciales conflictos de interés y se construye la visión de que puede haber políticos honestos, entonces estaremos realizando un cambio estructural en la sociedad mexicana.

Finalmente, en la política mexicana, la moral dejaría de ser el árbol que da moras.

Twitter: @E_Q_

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