Opinión

Pensar el internet de la mano de Werner Herzog

 
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Lo And Behold. (t3.gstatic.com)

No se me ocurre una mejor manera de celebrar y pensar los 25 años de la creación del Internet que ver Lo and Behold, el documental de Werner Herzog sobre el pasado, el presente y el futuro de ese invento que, tal vez más que ningún otro, ha cambiado nuestras vidas.

Los documentales del gran Herzog son ejercicios peculiares, llenos de divagaciones y desvíos, saltos temáticos y apuntes inesperados de su narrador.

Como él mismo aseguró en entrevista con Marc Maron, su forma es tan única que serían identificables aunque no contaran con la voz elocuente de Herzog en la narración. No sé si esto es cierto y, francamente, no quiero imaginarlo. Ya sea increpando a un entrevistado sobre la posibilidad de que el Internet sueñe consigo mismo o soltando una de sus características observaciones sobre la perversidad de la selva o la indiferencia de los animales, su presencia es el motivo principal para ver su obra, donde aborda los misterios de lugares y sucesos tan diversos como la Antártida, una cueva con pinturas prehistóricas y, en la magnífica Grizzly Man, la muerte de Timothy Treadwell en las garras de un oso.

Lo and Behold
Año: 2016
Director: Werner Herzog
País: Estados Unidos
Productores: Werner Herzog y Rupert Maconick
Duración: 98 mins.
Cines: Cineteca Nacional

Lo and Behold va y viene de los inicios del Internet a sus muchos futuros, de los goces que nos brinda a los riesgos que acarrea, acercándonos a personas inolvidables. No sé exactamente en qué radique la genialidad de Herzog como entrevistador: quizás es su evidente interés por los rasgos que separan al entrevistado del resto de la gente, la forma en la que se interesa en detalles que otros pasarían por alto; o tal vez es que sólo él le preguntaría a un científico, mientras este abraza a una máquina capaz de jugar futbol, si ama al aparato que sostiene. Tengo la impresión de que, frente a su cámara, todos seríamos extraños y fascinantes.

Si la discusión general de Lo and Behold por momentos carece de un hilo conductor, por lo menos está repleta (como es costumbre en Herzog) de charlas memorables con los padres del Internet, un hacker legendario y gente que vive alejada de la tecnología. La galería de personajes peculiares es tan extraordinaria que Elon Musk –uno de los empresarios tech más célebres de la actualidad–, a quien Herzog tiene el tino de preguntarle si recuerda sus sueños más recientes, resulta el entrevistado menos envolvente. ¿La respuesta del hombre que quiere colonizar Marte? “Sólo me acuerdo de las pesadillas”.

Lo and Behold no aborda el Internet como un tema a estudiar, sino como un punto de partida para llegar a distintos puertos. Su objetivo no es alarmarnos (aunque lo logre) tanto como provocar reflexiones sobre la esencia –¿me atrevo a decir el alma?– de la tecnología. Qué alivio es ver un documental en el que el director desconoce qué quiere decir, denunciar o señalar, satisfecho con asombrarse de lo que ve y escucha, y permitiéndonos así ver con ojos frescos lo que encuentra: los improbables peligros de un mundo sin Internet, la posibilidad curiosamente optimista de un futuro en el que los seres humanos sólo interactuemos con robots y un debate en el que la web es “el enemigo número uno del pensamiento racional a profundidad”. Si nada de esto es suficiente para ver Lo and Behold, sugiero comprar boleto para escuchar a Herzog hablar con una adicta a los videojuegos sobre su avatar, un “druida enano y malévolo”. Si eso no los convence, me rindo.

Twitter:@dkrauze156

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