Opinión

Peña retoma el control financiero de los estados

 
1
 

 

Enrique Peña Nieto

El presidente Enrique Peña y el secretario de Hacienda Luis Videgaray merecen un gran reconocimiento de la comunidad financiera del país por la promulgación que se hizo ayer de la ley que disciplinará a los estados y municipios para conducir sus finanzas públicas con responsabilidad y para limitar su endeudamiento. Costó un gran trabajo sacarla adelante, me confesó el secretario de Hacienda en Palacio Nacional, pero se logró.

Son varias las aristas positivas que tiene esta ley, pero al menos hay dos sumamente destacables. La primera es que a partir de ahora la contratación de deuda estatal requerirá de una aprobación por una mayoría de dos terceras partes de los congresos locales, lo que en el contexto de pluralidad democrática que vive el país elevará el nivel de exigencia de parte de la oposición en cada entidad.

Cada peso de deuda adicional deberá tener un destino justificado.

En segundo lugar, y quizá más importante, es que la contratación de deuda de las entidades federativas requerirá del aval de la federación. Este es el punto central de esta ley, porque devuelve al gobierno federal una facultad clave: revisar que los proyectos estatales sean sustentables financieramente y que los costos del endeudamiento estén tasados a precios de mercado. Esta potestad del gobierno federal evitará que se forme una bomba de tiempo de la que nos pudiéramos arrepentir en pocos años.

Es un gran mérito que Hacienda haya logrado que esta ley naciera ayer por tres motivos: (1) Eleva todos los estándares de operación financiera, que se estaban dando de forma errática a lo largo y ancho del país —Videgaray dijo que había seis estados cuya deuda rebasa 130 por ciento de su captación por participaciones—; (2) preserva la estabilidad macroeconómica del Estado mexicano, un activo invaluable sobre el que se habla poco pero que es el verdadero pilar sobre el que fincamos nuestro desarrollo; y (3) evita la generación de incentivos perversos para endeudar estados y heredar deudas a futuros gobiernos.

La nueva ley obligará a que las finanzas estatales estén en equilibrio; y tiene un sistema de alertas que encenderá focos y limitará la contratación de más deuda. Además, obliga a los estados a poner a los bancos a competir, reduciendo costos financieros.

La deuda no es mala por sí misma. Lo malo había sido el manejo discrecional de una facultad erráticamente puesta en manos de algunos gobernantes que endeudaron de más a sus entidades. Pero el gobierno retomó desde ayer el control, con el aplauso de los gobernadores (curiosamente ayer se escuchaba en Palacio Nacional que varios andaban pidiendo dinero a los bancos con desesperación antes de que entrara en vigor la nueva ley).

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

También te puede interesar:
El SAT y la velocidad de facturación en tres actos
Arabia Saudita, con cambio estratégico
Cinco virtudes de que la 'mota' sea legal