Opinión

Peña, Obama y China

Si bien es cierto que los temas de seguridad y migración son permanentes en las agendas de los presidentes de México y Estados Unidos, la coyuntura impone otros que han sido poco analizados y que generan desencuentros entre ambos gobiernos.

Es el caso de la relación de México con China, uno de los países que representan una amenaza comercial y política para nuestros vecinos del norte.

Peña ha dedicado buena parte de los primeros dos años de su gobierno a incentivar la relación comercial de México con el país asiático.

En Cancún, por ejemplo, está detenida la construcción de un puerto denominado Dragon Mart, que sería una especie de mega bodega de productos chinos para su distribución en todo el continente.

Es decir, sería la base –con todas sus connotaciones políticas y comerciales– de uno de los países con quienes compiten los productos estadounidenses.

Dragon Mart ha enfrentado la oposición de las asociaciones de empresarios y comerciantes del país; aún así, un juez había validado los permisos para su construcción a pesar de que la Secretaría del Medio Ambiente había determinado que no contaba con los permisos correspondientes de no afectación al entorno natural.

La construcción del complejo, que incluía igualmente el levantamiento de una ciudad para los migrantes chinos que llegarían a trabajar, está detenida a pesar de los cientos de millones de dólares que se gastaron en cabildeo para convencer a propios y extraños de sus ventajas.

Pero no sólo la base china en México está detenida; algo pasó, más allá de las explicaciones poco convincentes del secretario de Comunicaciones, Gerardo Ruiz, sobre la cancelación de la licitación para la construcción México-Querétaro, para dejar fuera a la poderosa empresa china de ferrocarriles, que había ganado el concurso.

El pretexto fue la sociedad, si así se le puede llamar, con la constructora Higa, favorecida en el gobierno del estado de México cuando Peña lo gobernó.

Podría ser, pero el hecho de que dos de los principales proyectos económicos en los que participaban empresas –y gobierno- chinas se hayan detenido antes de la visita del presidente mexicano a su poderoso vecino no parece coincidencia.

¿O sí?

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Está claro que no habrá cambios en el gabinete, ni legal ni ampliado.
Porque el presidente Enrique Peña no se va a arriesgar a hacer movimientos en su equipo luego de la visita a Barack Obama, so pena de que se piense de que “le dieron línea’’ para realizarlos.

Ya ve cómo somos los mexicanos.

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En el reinicio de las actividades legislativas, este mes habrá un desfile de personalidades en el Senado que convocó a especialistas para discutir las propuestas sobre seguridad y justicia hechas por el Ejecutivo en noviembre pasado.

O sea, otros foros para discutir lo que ya se había discutido hace meses en otros foros.

Como sea, habrá que ver si ya las asociaciones de presidentes municipales de los tres partidos grandes aceptaron el Mando Único policial, al que se oponen ferozmente, por considerar que viola el principio constitucional de federalismo.

A ver.

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Nombramientos pendientes: la Cámara de Senadores tiene que nombrar a los fiscales anticorrupción y para delitos electorales.

El Ejecutivo tiene que enviar al Senado la terna con los nombres de los tres candidatos a sustituir la vacante que dejó en la Suprema Corte de Justicia la muerte del ministro Sergio Valls.

Esta terna es importantísima; ya ve que luego ni con un volado se desempatan en la Corte.

Twitter: @adriantrejo