Opinión

Peña Nieto y Ayotzinapa,
solución "a la mexicana"

1
   

     

Ayotzinapa. (Alejandro Meléndez)

Cuando en noviembre de 2011 en La Hora de Opinar, de Leo Zuckerman, le preguntaron a Enrique Peña Nieto su postura sobre legalizar la interrupción voluntaria del embarazo, el precandidato cantinfleó así: “Estoy en contra de la criminalización del aborto. Pero tampoco legalizarlo”. “O sea, a la mexicana”, remató Jorge G. Castañeda, participante esa noche en el programa donde se entrevistaba al hoy presidente.

Soluciones a la mexicana. Esas del sí, pero no. Esas que tienen la variante del famosísimo Son de La Negra: sí, pero no te digo cuando. Esas que te ayudan a escapar de un atolladero: tú diles que sí, y luego vemos cómo nos zafamos. Esas de la perfecta ambigüedad, como en el caso de la postura de Peña Nieto sobre el aborto.

Soluciones a la mexicana que en realidad no son soluciones, como la que ha intentado el gobierno federal en la desaparición de los 43 de Ayotzinapa, donde primero cerró unilateralmente la investigación (es un decir) de la PGR sobre el caso, decretando la famosa sentencia de que esa era “la verdad histórica”, y donde ahora es oficial que el gobierno se niega a que elementos del Ejército Mexicano sean entrevistados por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que investiga esa tragedia.

Cabe recordar que en medio del descrédito por el informe de la PGR, el Grupo Interdisciplinario fue creado por la CIDH en respuesta a la petición, conjunta, de las familias de los estudiantes y el Estado mexicano. Ese mandato comenzó el 2 de marzo y terminará, si no se extiende, el 2 de septiembre.

Los expertos recibieron un descomunal expediente de más de 115 tomos, el puro índice es de alrededor de mil 200 páginas. A lo largo de casi seis meses han solicitado todo tipo de peritajes, han ido a donde han querido y tenido acceso a prácticamente cuanta persona han requerido para realizar su investigación. Salvo a 26 militares del Batallón 27.

Al facilitar cuanta diligencia y peritaje fueron solicitados, el gobierno de Peña Nieto estaba muy cerca de tener un comportamiento ejemplar, uno que lo catapultara a la única condición que le salvaría la cara en este caso: la de un actor plenamente comprometido, sin reservas, con el esclarecimiento del hecho que conmocionó a México y el mundo hace casi 11 meses. Pero al final, a la mexicana, esta administración decidió que siempre no, que el grupo de expertos podrían hacer todo-todo, menos entrevistar a esos militares.

“El GIEI nuevamente explicó al Estado que no entiende por qué ha podido entrevistar a víctimas, policías, inculpados, testigos y otros agentes del Estado y sin embargo en este caso es remitido a la vía penal”, dice el comunicado dado a conocer por este colectivo luego de la rueda de prensa que ofrecieron el lunes.

El gobierno incluso rechazó la petición de que las entrevistas las hiciera personal de la PGR, formato ya utilizado con estudiantes de Ayotzinapa que dieron nuevos testimonios en el marco de esta investigación independiente. De esa forma, el entrevistador sería un funcionario del Estado y los expertos, como es su papel, sólo coadyuvarían en la diligencia. La respuesta del gobierno fue negativa: envíen sus preguntas pero no podrán estar en el eventual interrogatorio.

Peña Nieto primero dijo que sí, que vengan los expertos de la CIDH, para que con una investigación independiente ayuden a esclarecer la tragedia de Ayotzinapa, pero al final el gobierno federal metió reversa y puso un límite: todo menos el Ejército.

La investigación quedará incompleta. A la mexicana, pues.

Twitter: @SalCamarena

También te puede interesar:
'El Bronco', 'El Peje' y otros “populistas”
Turbulencias económicas, ¿y qué dice el piloto?
Las fallas de "coordinación" en materia de seguridad