Opinión

Pena ajena por Peña Nieto en Quebec

   
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Integración de América del Norte

Los periodistas acreditados en el parlamento de Quebec imponen una regla a la hora de las ruedas de prensa. Todos y cada uno de los reporteros –puede haber una veintena de ellos en una conferencia de medios– tienen derecho a hacer una pregunta, y tienen derecho a repreguntar. Esa es la tradición, me explica vía telefónica Louis Lacroix, presidente de la Tribune de la Presse, asociación que reúne a esos colegas.

Esa tradición de que a nadie se impida preguntar y repreguntar es defendida celosamente. Hace unos meses, la oficina del primer ministro quebequense avisó que un dignatario había pedido limitar el número de preguntas. La respuesta de Tribune de la Presse fue clara: si ustedes hacen eso, al formular la primera pregunta leeremos un posicionamiento quejándonos al respecto. El resultado fue que aquella rueda de prensa, hace un par de meses, se llevó a cabo sin límites; es decir, todo lo contrario a la conferencia de medios ofrecida por el presidente Enrique Peña Nieto y el primer ministro de Quebec, Philippe Couillard, el pasado lunes.

Por eso, al empezar la rueda de prensa con Peña Nieto, el primer reportero en tomar el micrófono dijo al ministro Couillard: “Sólo quisiera llamar la atención sobre el hecho de que el presidente de Tribune de la Presse escribió a su oficina para protestar contra los límites que se han impuesto en cuanto al número de las preguntas que se pueden hacer a usted y a su invitado”.

Lacroix me explicó vía telefónica que no puede asegurar que la petición de limitar el número de preguntas haya surgido del gobierno de México. En cambio, sí dijo que fue de su conocimiento que en este caso, a contrapelo de lo habitual, les avisaron que sólo habría dos preguntas. Dos. Luego de negociaciones entre los tres gobiernos (también el de Canadá se involucró según supo Lacroix), se lograron otras… dos preguntas.

Y en efecto, fueron cuatro los colegas que hicieron preguntas, dos extranjeros y dos nacionales. Aquí el video de la presidencia de la República http://bit.ly/297LQsv

En ese video, un poco después del minuto nueve se escucha la queja del periodista quebequense. Como la voz del traductor se encima, quien guste puede escuchar en este otro video la queja sin la voz del traductor http://bit.ly/298rUZm. Otro dato: la oficina de la presidencia mexicana censuró de la transcripción de ese video la queja por el límite de preguntas (http://bit.ly/299tFRU). Un dato más: los dos periodistas extranjeros preguntaron sobre los mismos tópicos: derechos humanos y corrupción en México.

Apenas hace un par de días publiqué aquí que una ventaja de que Peña Nieto viaje al extranjero es que al menos allá sí acepta preguntas. Eso me pasa por ver el vaso medio lleno. Me equivoqué de cabo a rabo.

En su lamentable intento por limitar preguntas de la prensa, el gobierno de Peña Nieto provocó una carta de protesta de periodistas que lamentaron que otro gobierno limite su derecho a la información y contravenga su tradición de apertura. Bonita postal la que ha dejado a esos medios el presidente mexicano en su escala quebequense.

Qué pena que el presidente haya motivado una queja de la asociación de periodistas del Parlamento por los límites que les impusieron. Qué pena que acá ya estemos acostumbrados a que Peña Nieto no comparece ante los reporteros.

“En este caso, nuestra libertad para obtener información no fue completa”, me dijo Lacroix desde una carretera en Quebec.

Acá la libertad de los periodistas en México hace mucho que es así. Incompleta… y sin protestas.

Twitter: @SalCamarena

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