Opinión

Pemex

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PEMEX

Decíamos que el gobierno federal puede compensar buena parte de lo que pierde por el menor precio y la menor producción de petróleo con las coberturas y, sobre todo, con los impuestos a los petrolíferos. Por lo mismo, no veo una tragedia inminente en las finanzas públicas. Pero no incluimos a Pemex porque decíamos que eso complica el análisis.

Para Pemex la situación es totalmente diferente. Pemex no puede compensar nada. Peor aún, el derrumbe del mercado ocurre cuando la empresa cosecha décadas de mala administración. En números redondos, Pemex tiene 150 mil trabajadores y cien mil pensionados y jubilados. Los sueldos no son exagerados para una empresa petrolera, pero las pensiones sí son demasiado generosas. Especialmente considerando que nunca se crearon reservas para ello. Por muchos años, nos dijeron que Pemex no era eficiente debido a que el gobierno la saqueaba, pero creo que ese mito ya se ha derrumbado. El gobierno no le quitó a Pemex demasiado, aunque la forma de hacerlo sí pudo ser dañina.

Mientras no teníamos petróleo en exceso, Pemex no podía ser demasiado ineficiente. Pero con el descubrimiento de Cantarell, y la famosa administración de la abundancia, el derroche se volvió costumbre. Le recuerdo que Cantarell fue el segundo manto petrolero más grande del mundo, y nos lo acabamos. Al final, pagamos con él buena parte de lo que no queríamos pagar con impuestos, y ahora que ya no existe, seguimos sin querer pagarlos. En Pemex, esa inmensa riqueza escondió serias ineficiencias que hoy ya no se pueden ocultar.

Ahora hay que ver qué hacemos. Por un lado, el pasivo laboral de Pemex es insostenible, y le impedirá a Pemex el acceso a mercados de capital. Por otro, las actividades downstream de la empresa (refinación, petroquímica) pierden dinero. Hay que quitarle las dos cosas. Se había hablado de crear Pemex Transformación para todas estas actividades, pero tal vez valga la pena desincorporar, o acelerar el tránsito a mayoría privada. Parece que incluso Saudi Aramco está ya en este camino. En el caso del pasivo laboral, lo vamos a tener que absorber, al menos en parte. En exploración, perforación, explotación, Pemex puede competir en un mercado de verdad, con éxito. En lo demás, no tiene futuro. Perdón, no tiene siquiera presente.

No tengo información suficiente de Pemex como para poder proponer medidas al detalle, pero me parece que una combinación de liquidación de operaciones downstream, reducción de personal y asunción de (parte del) pasivo laboral por el gobierno federal es la solución. Los detalles, insisto, los tendrán que definir los que conocen a la empresa: su directiva, el consejo de administración y el sindicato mismo, que tendrá que participar en la solución. Por ejemplo, si el sindicato cree que Refinación puede funcionar, que se les venda esa parte. De cualquier forma, al menos uno de cada tres trabajadores tendrá que salir en los próximos meses si no queremos ver quebrar a Pemex. Y esa salida tendrá que ser financiada por el gobierno federal, al menos en parte. Es decir, por usted y por mi.

Lo que hicimos fue vivir veinte, tal vez treinta años del petróleo. No pagamos impuestos suficientes en ese período. Ahora se nos cobra la factura. Es una transferencia de costos de la generación que ya se fue a la nuestra, y creo que nosotros transferiremos la mitad del costo a la que sigue. Si alguien tiene una mejor solución, con gusto la escuchamos.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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