Opinión

Pemex y CFE, enfrentando añejos legados

Las comisiones unidas de Energía y Presupuesto de la Cámara de Diputados recientemente aprobaron en lo general un dictamen que modifica partes de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria (LFPRH) y de la Ley General de Deuda Pública (LGDP), con el fin de que el gobierno federal absorba los pasivos laborales de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Cabe señalar que hasta el envío de este artículo para su publicación, estos cambios no habían sido aprobados por el Pleno en la Cámara baja.

(1) ¿A cuánto ascienden estos pasivos y cómo se vería la deuda del sector público federal si esto ocurre? De acuerdo con el balance general de Pemex al 31 de junio de 2014 –publicado el viernes pasado (25/jul)–, los pasivos de largo plazo referentes a los “beneficios a los empleados” se encontraban en 1,153.3 miles de millones de pesos (mmp), que equivalen a 88.3 miles de millones de dólares (mmd) o 7.0 por ciento del PIB.

Por el lado de CFE, la deuda de largo plazo relacionada con "beneficios a los empleados” se ubicó en 507.9 mmp –de acuerdo con los estados consolidados de situación financiera al 31 de marzo de 2014–, que equivalen a 38.9 mmd o 3.1 por ciento del PIB. En suma, la deuda total del sector público federal se incrementaría de 5 mil 883.7 mmp (o 451 mmd o 35.5 por ciento del PIB) –con datos a mayo de 2014–, a 7 mil 545 mmp (o 578 mmd o 45.6 por ciento del PIB).

(2) ¿Actuarían las compañías calificadoras al respecto? En mi opinión, por un lado, las empresas calificadoras no incluyen explícitamente los pasivos laborales de las empresas que hoy todavía son consideradas como “paraestatales” en las metodologías de evaluación del riesgo soberano. Por otro lado, al colocar la calificación crediticia de dichas empresas paraestatales al mismo nivel que la del gobierno federal, reflejan la “garantía implícita” con la que gozan estas empresas paraestatales de parte del gobierno federal. Por lo que bajo estos dos criterios, considero que las principales agencias calificadoras no sólo no deberían de tomar este asunto como negativo, sino hasta como un hecho positivo, siempre y cuando se cumplan otros criterios como: (a) modificaciones relevantes a las condiciones generales de trabajo de las empresas estatales, tales como aumento de la edad de jubilación para todos los empleados, así como la modificación de sus esquemas de jubilación de “beneficio definido” a “contribución definida” para nuevos trabajadores; y (b) clarificación sobre si se van a incorporar los flujos anuales de estos pasivos en la definición “tradicional” de déficit público y de ser así, definir una trayectoria creíble para que el déficit público retorne a un “presupuesto balanceado”.

(3) ¿Podría este fenómeno “sentar precedente” para absorber otros pasivos laborales de dependencias del gobierno federal como el IMSS? Considero que de ser aprobadas estas modificaciones, sin duda crean un precedente para que otras deudas de largo plazo relacionadas a beneficios de empleados de otras dependencias gubernamentales puedan ser incorporadas en la deuda del gobierno federal. En mi opinión, tal podría ser el caso del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en donde de acuerdo a las valuaciones actuariales de Lockton al 31 de diciembre de 2013, este pasivo laboral ascendía a 2 mil 689.9 mmp (o 206 mmd o 16.4 por ciento del PIB). Si este fuera el caso, estaríamos hablando de que la deuda del sector público federal se ubicaría prácticamente en 62 por ciento del PIB.

(4) ¿Es malo para el país? ¿Para la población? De primer vistazo, estos números son escandalizantes. Pero no es que esta deuda no existiera y ahora “apareció de la nada”. Ya se sabía de su existencia y lo que se está haciendo, en mi opinión, es que se está enfrentando. Hoy, con la aprobación de las leyes secundarias en materia energética “en la recta final”, considero un gran acierto que se le haga frente a este tema. Sin embargo, creo que para que realmente se enfrente este añejo problema de manera sostenible es necesario que esto no se utilice para que dependencias gubernamentales no federales “transfieran” sus pasivos al gobierno federal y que se atiendan los incisos (a) y (b) que comento en el punto (2).

¿Ahora con estas modificaciones vamos a pagar la deuda de Pemex los mexicanos? Ahora y siempre la íbamos a pagar nosotros. El petróleo es de los mexicanos. Pemex es de los mexicanos. También las deudas de Pemex son de los mexicanos. Estas modificaciones no cambian eso. Al contrario, enfrentarlas de esta manera mejora la transparencia y representa una inyección de capital a Pemex y a CFE para que puedan enfrentar la nueva competencia que está por entrar a México en cuanto a otras empresas de energía.

El autor es director general de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.

Twitter: @G_Casillas