Opinión

Pemex, cada vez más endeudado y más pobre

Alejandro Gómez Taméz*
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Pemex

Derivado del estancamiento económico que entra ya en su tercer año, y por las presiones que ejerce un creciente gasto del sector público, observamos a un gobierno federal desesperado por obtener mayores recursos. El problema principal que se ocasiona con esto es que las autoridades federales están comprometiendo la viabilidad financiera de Pemex en el corto y mediano plazos al provocar que esta empresa productiva del Estado tenga que contratar cada vez más deuda a tasas ridículamente altas.

Para ilustrar esto, veamos primero las cifras oficiales. De acuerdo con las Estadísticas Oportunas de Finanzas Públicas publicadas en el portal de internet de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, los ingresos presupuestarios del gobierno federal ascendieron a 2.888 billones de pesos en 2014. De este monto, Pemex contribuyó con 780.414 mil millones de pesos (mmdp) pagando derechos sobre hidrocarburos, lo que representó 27.07 por ciento del total.

Pero esto no es todo, de acuerdo con cifras del Tercer Informe Trimestral 2014 de Petróleos Mexicanos de noviembre de dicho año (es el más reciente disponible), esta empresa pagó en los primeros nueve meses de 2014 un total de 138.360 mmdp por concepto de impuestos indirectos y 631.968 mmdp por impuestos directos (en este rubro entran los derechos sobre hidrocarburos). De esta manera, tenemos que en los primeros nueve meses de 2014 Pemex destinó al pago de impuestos directos e indirectos una cantidad que representa 57.2 por ciento de sus ingresos totales, lo que le llevó a recurrir a un endeudamiento neto por 155.415 mmdp.

De esta manera, al 30 de septiembre de 2014 (dato más reciente publicado por Pemex) la deuda documentada total de la empresa, incluyendo intereses devengados, ascendió a 989.975 mmdp, cifra superior a los 822.774 mmdp observada al cierre de 2013.

De acuerdo con Pemex, el destino de los financiamientos es complementar los recursos requeridos para el desarrollo de los proyectos de inversión de Petróleos Mexicanos y sus organismos subsidiarios, así como para llevar a cabo operaciones de refinanciamiento o manejo de pasivos encaminadas a optimizar la estructura de los financiamientos.

Pero la realidad es que parte del destino de los nuevos créditos obtenidos por Pemex es tapar los huecos que le deja en sus finanzas los derechos y aprovechamientos que le cobra el gobierno federal. Es decir, parece como si el gobierno federal ya hubiera entendido que le resulta más simple y políticamente correcto cobrarle derechos extraordinarios o “aprovechamientos para la nación” a Pemex (como el de 50 mmdp que le cargó en diciembre de 2014) y que sea la empresa la que se endeude posteriormente para tapar dichos faltantes en sus finanzas y poder así llevar a cabo su gasto de inversión.

¿Y para 2015 cuanto tiene que pagar Pemex al gobierno federal? De acuerdo con el régimen fiscal transitorio aprobado para la empresa, la hacienda pública deberá recibir del “sector hidrocarburos” al menos el equivalente a 4.7 por ciento del Producto Interno Bruto estimado, lo que asciende a unos 860 mmdp.

En un contexto de caída estrepitosa en los precios del petróleo, aunque los barriles destinados a la exportación cuentan con una cobertura que garantiza un precio de 76 dólares por barril, es que Pemex enfrenta importantes presiones en sus finanzas ya que tiene que hacer frente al reto de incrementar su capacidad productiva, pero también debe generar suficientes recursos para fondear una tercera parte del presupuesto del gobierno federal.

Es así que Pemex ha tenido que recurrir a contratar más y más deuda con el fin de alimentar al monstruo devorador que representa el gobierno federal, pero el problema es que lo ha hecho a un nivel cada vez más acelerado y a tasas excesivamente altas. Como lo comentábamos en la pasada entrega, la empresa productiva del Estado colocó el pasado 5 de febrero un total de 24.3 mmdp en certificados bursátiles a tasas ridículamente altas (4.3 mmdp a plazo de 5.85 años a una tasa de TIIE 28 + 0.25, 2.98 mmdp a 11 años a tasa de 3.94 por ciento + tasa fija, 17 mmdp a 11.9 años a 7.47 por ciento tasa fija).

Si tomamos como referencia la máxima del mercado en el sentido de que la tasa de interés refleja el riesgo de una operación, pues podemos concluir que los inversionistas no están viendo nada bien la viabilidad financiera de Pemex para el corto y mediano plazos, de otra manera no se explica el por qué de pagar estas tasas de interés, sobre todo cuando uno toma como referencia que bancos, como Banorte, ofrecen créditos hipotecarios a tasa fija de 8.48 por ciento anual.

Las cifras que leemos en medios especializados y en los reportes dejan en claro que el gobierno federal sigue disponiendo de los recursos de Pemex a su antojo, y muestra de ello es el aprovechamiento que sorpresivamente le fue cobrado por 50 mmdp en diciembre pasado, lo que seguramente motivó o aceleró la colocación del bono por 6,000 millones de dólares que hizo en enero de este año.

Es curioso que si uno suma el monto de este aprovechamiento de 50 mmdp que le cobraron a Pemex más el recorte que le impusieron a la empresa por 62 mmdp, más el recorte de 10 mmdp anunciado para la Comisión Federal de Electricidad (CFE), resulta en una cantidad similar al recorte total al gasto por 124 mmdp anunciado por el Secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP) el pasado 30 de enero. En ese tenor, ¿dónde está el 'sacrificio' de apretarse el cinturón por parte del gobierno federal? La realidad es que no se ve por ningún lado en este momento, pero eventualmente tendrá que darse y por eso he anticipado que veremos un nuevo recorte al gasto probablemente en julio o agosto de este año.

A manera de conclusión no queda más que señalar que Pemex atraviesa por una situación preocupante en sus finanzas públicas y las cosas sólo parece que van a empeorar en 2016 y los que siguen. La sed de recursos por parte del gobierno federal tiene a la empresa en un estado de parálisis en su inversión productiva y el conseguir financiamiento le resulta cada vez más caro. Si a esto le sumamos las acusaciones de corrupción en sus contratos y en su trato con el sindicato, el diagnóstico es de una empresa sin mucho porvenir.

Más allá de los problemas de corrupción que rodean a la empresa, para comenzar a resolver esto verdaderamente el gobierno federal debe diseñar un plan claro de ajuste fiscal, de tal manera que si van a hacer un presupuesto base cero para 2016 realmente sea efectivo, para que así se liberen algunas presiones para las finanzas de Pemex y no salgan con sorpresas como la de diciembre del año pasado cuando nada más porque sí le quitaron 50 mmdp.

Debe quedar claro que si no se toman acciones que diversifiquen los ingresos federales haciendo que paguen los evasores de impuestos, sobre todo los que importan mercancías en condiciones de subvaluación, el gobierno federal seguirá mermando las finanzas de Pemex y causando con ello de manera indirecta que continúe la disminución en su nivel de producción y su empobrecimiento.

* Director General GAEAP.

Correo: alejandro@gaeap.com

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