Opinión

Pasivo laboral

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Pemex

Comentábamos ayer cómo Pemex ya no puede sostenerse. Sus costos superan a sus ingresos, y eso no es sólo por el bajo precio del crudo, sino porque fuimos acumulando ineficiencias y abusos en la empresa por décadas. La mató Fuenteovejuna, si quiere: un sindicato con prebendas y privilegios exagerados, un gobierno irresponsable, proveedores abusivos, y todos los mexicanos que debieron pagar impuestos para evitar la dependencia de la renta petrolera. Ahora muchos dicen que la idea noruega de crear un fondo con ese dinero es maravillosa. Pues sí, pero para poder ahorrar ese dinero, habría que pagar los impuestos adecuados para financiar las obligaciones del gobierno. No lo hicimos.

La pena para el gobierno irresponsable y el público que no quiso pagar impuestos será asumir ahora la deuda de la empresa. El sindicato y los proveedores parece que se saldrán con la suya; los trabajadores, porque los derechos firmados en su contrato no se pueden incumplir así nada más; los otros, porque seguimos sin tener herramientas adecuadas para enfrentar la corrupción (por cierto, firme ley3de3.mx). El costo de la corrupción ya está incorporado en los estados financieros, obligadamente; el costo laboral, que aparece ahí, necesitamos resolverlo.

Como ya le decía ayer, la empresa no funciona incluso aliviándola del pasivo laboral. Ya pasó cualquier punto de no retorno. El valor de los activos de Pemex es de 2.1 billones de pesos, pero su deuda es de 3.2 billones. El pasivo laboral debe cerrar 2015 en 1.7 billones, el resto es deuda financiera de diferentes tipos. Incluso sin pasivo laboral, Pemex quiebra este año. Mire, los pasivos financieros eran de 1.1 billones en 2013, 1.4 billones en 2014, y 1.7 billones en septiembre pasado. El “capital” de Pemex, sin pasivo laboral, era de 900 mil millones al cierre de 2013, 700 mil para 2014, 440 mil en septiembre pasado, y no dudo que ronde 300 mil en el último reporte del año pasado. Siguiendo el ritmo, llega a cero este año.

Pero el pasivo laboral se mueve a un ritmo parecido: 1.1 billones en 2013, 1.4 en 2014, y cerrará 2015 en 1.7 billones. Eso representa nueve puntos del PIB. Si el gobierno federal asumiera la deuda así nada más, nos acercaríamos peligrosamente al límite de 60 por ciento del PIB en deuda pública que parece ser el límite para países como el nuestro (andamos en 45 por ciento). Eso no tiene que ser así, porque no es una deuda financiera, sino un pasivo contingente. Eso lo que significa es que es una estimación del costo de los beneficios de pensiones, jubilaciones y demás prestaciones laborales. El valor final dependerá de cuánto y cómo vivan los trabajadores de la empresa.

Una posibilidad sería trasladar los compromisos de Pemex al ISSSTE, o algo parecido, de forma que ahí se fuesen pagando en el tiempo. Incluso, debido a todos los servicios de salud que tiene Pemex, incluyendo hospitales, lo que podría hacerse es constituir una empresa paraestatal (como el IMSS y el ISSSTE) que se quede con todos esos servicios, incluyendo el pago de pensiones. Pueden incluir ahí a la CFE, para también liberarla de esos costos. Esa empresa paraestatal (salud energética, se puede llamar) daría servicios de salud a Pemex y CFE, cobraría cuotas para ello, y todo el pasivo laboral sería financiado como se hace hoy con IMSS e ISSSTE, con transferencias del gobierno federal. Y ahí vamos pagando, año tras año. Estimo que un 30 por ciento más de lo actual.

No alcanza con eso para levantar Pemex, pero va a ayudar a limpiar un poco. Las otras deudas, el exceso de personal, las subsidiarias ineficientes, la corrupción, hay que enfrentarlas también. Pero otro día platicamos de eso.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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