Opinión

Partidos políticos, empiecen por limpiar su casa

Señores partidos políticos:

Ustedes saben cómo está el país.

Pórtense bien. No consientan corruptelas, asociaciones delictivas, financiamiento ilegal, abusos de poder, ineptitudes.

Sean cuidadosos cuando elijan candidatos a cualquier puesto, desde los más relevantes hasta los más modestos.

Y si se equivocan, reconózcanlo y actúen en consecuencia.

Si no los mueve un sentido humano o un principio ético, al menos cuiden su marca.

Los fabricantes de automóviles suelen asumir los costos económicos y de imagen cuando se equivocan: retiran los autos defectuosos o les piden a los propietarios de tal modelo que acudan a ellos porque les van corregir alguna falla que se ha identificado como generalizada.

Sí, cuiden su marca. Las grandes empresas reconocen sus fallas. Ningún fabricante de televisores le dice al consumidor que no responde por productos malos en, es sólo un ejemplo, Tijuana, San Martín Texmelucan o Campeche.

Ustedes deben responder por todos sus productos en todo el país.
Por ejemplo, si uno de ustedes se equivocó en Iguala, no den tantas maromas para ocultarlo. En lugar de irse a refugiar detrás de la fila, pónganse al frente. Sean los primeros en denunciar los hechos y en demandar justicia. Que se vea que están apenados por su error y que quieren enmendarlo.

Contrario a lo que hacen las más prestigiadas marcas, ustedes siempre tienen a alguien externo a quién culpar. Nosotros avisamos, dicen, y el otro no hizo nada. ¡Vaya!, pues actúen ustedes.

Su desprestigio no deriva solamente de sus errores, sino de su obstinación para no reconocerlos y corregirlos.

Aléjense de moches, tajadas, comisiones, connivencias, complicidades, frivolidades, crímenes. 

¿De dónde sacaron que al militante, al gobernante o al legislador emergido de su partido, hay que protegerlo hasta de sí mismo?

Ustedes prefieren hacer las más insólitas acusaciones al partido político de enfrente y callar cuando el que está en entredicho o bajo sospecha es uno de los suyos.

Hay que cuidar el costo político, dicen, pero al cuidarlo lo que hacen es enviarlo al renglón de los pasivos.

No zanjan ninguna deuda, ni la reconocen ni la enfrentan. Por eso ya tienen un enorme débito con la población.

Si uno de los suyos anda en moches, explotando mujeres o en contubernios, señálenlo, denúncienlo, expúlsenlo.

Es lastimoso verlos defendiendo lo indefendible, volteando para otro lado, simulando pulcritud, arrojando retórica vacía.

Si no los motiva su propio sentido de la honra, háganlo por el país, que tan bien paga sus servicios y tan caro paga sus errores.

Y si no los mueve la responsabilidad, háganlo por conveniencia.
Les conviene un país en paz, con Estado de derecho, productivo, pujante, armónico.

Allí sí coincidimos: a todos nos viene bien un México justo y en crecimiento.

Cada vez que ustedes solapan a un malandrín que milita en sus filas, sea en Guerrero, en Tamaulipas, en Veracruz, en Chihuahua, en Coahuila, en el Distrito Federal o en cualquier otra entidad, socavan su credibilidad.

Y nos hunden a todos en la indignación y el desaliento.

La madeja de problemas que enfrenta el país parece imposible de desenredar, pero no es así. Hay que atender hilo por hilo y no pasmarnos ante el nudo.

Ustedes no están obligados a resolverlo todo, pero sí a limpiar su casa.
Esa sería una enorme aportación.